El último Informe de Bancos del BCRA reveló que la proporción de créditos en situación irregular en los hogares argentinos trepó al 11,5% en marzo de 2026, frente al 3,3% registrado un año atrás. Se trata de un incremento de más de ocho puntos porcentuales interanuales y del nivel más crítico en veinte años.
El segmento más golpeado es el de los préstamos personales, donde la morosidad escaló al 14,2%, el valor más alto en 15 años. En tanto, la irregularidad en el uso de tarjetas de crédito se ubicó en 11,7%. Los especialistas atribuyen el fenómeno a tasas de interés reales superiores a la inflación y a la falta de mejora en los ingresos. A esto se suma el peso de los servicios públicos: una familia del AMBA necesitó en mayo casi $250.000 para cubrir luz, gas, agua y transporte, un salto del 17,5% mensual que obligó a priorizar facturas básicas por sobre las deudas bancarias.
La situación también afecta al sector empresarial, donde la mora subió al 3,1%, con mayor impacto en la construcción (5,9%) y el comercio (4,6%). En el ecosistema fintech, el panorama es aún más grave: la morosidad alcanza el 30,5% de la cartera total.
Pese a la dureza de los datos, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, aseguró que el sistema financiero ya habría alcanzado el pico de morosidad. Directivos de bancos privados señalaron que en abril y mayo se observa un amesetamiento e incluso una leve reversión en el segmento de familias. Sin embargo, el informe advierte que el rechazo de cheques por falta de fondos creció hasta el 2,22% en cantidades.