obtuvo el segundo puesto entre 56 equipos de todo el país con un proyecto destinado a resolver una problemática concreta de la industria petrolera: optimizar la denominada “ruta de arenas” utilizada durante las etapas de fractura para la extracción de petróleo.
Una de las protagonistas de esta experiencia fue
Melani Pedraza, estudiante de Ingeniería Electrónica, oriunda de
Monteros y becaria de la Fundación YPF, quien visitó
Parte de Prensa para explicar cómo nació el proyecto, qué problema buscaron resolver y qué significó presentar la propuesta en el Teatro Colón, en Buenos Aires.
“Son lugares en los que uno se encuentra parado y dice: ‘Wow, llegué hasta acá’. Y por ahí no es solo el escenario, el aplauso o el logro, sino toda la construcción que uno hace por detrás para estar ahí”, contó Pedraza al recordar la presentación.
El equipo
GEOLEC estuvo integrado por Melani Pedraza y
Abigail Britos, de Tucumán;
Agustina Tassara, de Ushuaia; y
Matías Vitle, de San Juan.
El proyecto surgió a partir de una problemática real planteada por YPF: la optimización de la denominada “ruta de arenas”, utilizada durante las etapas de fractura para la extracción de petróleo.
“Para extraer el petróleo puede haber dos opciones: la surgencia natural, que es como lo vemos en los dibujitos cuando se hace una fractura y el petróleo sale, o la surgencia no natural, que es por la que nosotros nos enfocamos”, explicó.
En este segundo proceso se realiza una fractura en la piedra y se utiliza arena para mantener abierta esa fractura y permitir que el petróleo pueda salir hacia la superficie.
El desafío logístico es enorme: la arena utilizada por YPF proviene de Entre Ríos y debe recorrer miles de kilómetros hasta llegar a Añelo, Neuquén, donde se desarrolla buena parte de las operaciones.
“Por cada etapa de fractura se utilizan miles de toneladas de arena y para 2026 YPF había planificado 13.500 etapas de fractura, involucrando millones de toneladas de arena”, detalló Pedraza.
Uno de los principales problemas detectados por los jóvenes estaba en el proceso de carga y pesaje de los camiones en la cantera.
Según explicó, cada vehículo debe ser pesado antes de salir a la ruta. Si está excedido o le falta arena, debe volver a cargar o descargar, generando una demora que afecta toda la cadena logística.
“Este proceso aproximadamente lleva entre 12 a 15 minutos cada camión y lo estipulado es que salga un camión cada seis minutos”, explicó.
La solución desarrollada por GEOLEC propone incorporar sensores de pesaje en las palas cargadoras que ya existen, combinando tecnología eléctrica y electrónica para obtener un control preciso de la cantidad de arena cargada.
El sistema también permitiría conectar esa información con un tablero mediante Wi-Fi y Bluetooth y realizar una prefacturación antes de que el camión llegue a la báscula.
“Cuando el camión llega a la parte de la báscula se chequea que tenga lo que se mandó anticipadamente y puede salir a la ruta, evitando ese cuello de botella”, explicó.
El resultado proyectado por el equipo es significativo: reducir el tiempo de carga y pesaje de 15 a 6 minutos por camión.
Pero el proyecto no se limitó a ese problema. Los jóvenes también buscaron una solución para mejorar el control del stock de arena cuando llega a Añelo.
Pedraza explicó que actualmente la arena queda depositada a la intemperie y el volumen disponible se calcula de manera aproximada mediante recorridos periódicos.
“Hay un operario encargado que aproximadamente cada una hora hace un recorrido y hace un cálculo de área, longitud por ancho por profundidad y un más o menos tanta arena tenemos”, explicó.
Frente a esa situación, el equipo propuso utilizar cámaras ubicadas estratégicamente para realizar una medición mediante un sistema de triangulación y conocer en tiempo real el volumen de los montículos de arena.
“Eso nos permite tener un control en real time y predecir la demanda”, sostuvo.
La propuesta se completa con inteligencia artificial, que permite integrar la información y anticipar las necesidades de la operación.
“Lo integramos con IA, que hoy está en pleno auge, y nos permite predecir dónde va a haber una etapa de fractura. Eso hace que los camiones descarguen cerca de ahí”, explicó Pedraza.
El sistema también permitiría conocer cuánto stock hay disponible, dónde hace falta arena y dónde se desarrollarán próximas etapas de fractura, con el objetivo de optimizar los recorridos de los camiones y los tiempos de toda la operación.
Para Pedraza, más allá de la posibilidad de que el proyecto pueda convertirse en una herramienta concreta para la industria, la experiencia significó una importante oportunidad de crecimiento profesional.
“Yo creo que en ese punto es un ganar-ganar. Ellos a nosotros nos ofrecen un montón”, sostuvo.
La joven explicó que la Fundación YPF no solo plantea desafíos vinculados con la industria, sino que también brinda a los becarios estipendios, programas de mentoría, formación en idiomas y acercamiento al mundo profesional.
“Por cada becario hay un mentor que ya ha pasado por esto, ya ha sido estudiante universitario, ya ha pasado por entrevistas, por frustraciones, por un primer trabajo, por un segundo, por un tercero”, contó.
Para Pedraza, esa posibilidad de vincularse con profesionales y empresarios puede ser incluso más importante que conseguir un contrato laboral inmediato.
“Siempre hay alguien que te está escuchando, siempre hay alguien que te está observando”, afirmó.
Una experiencia que comenzó mucho antes del reconocimiento
Pedraza tiene 24 años y cursa entre cuarto y quinto año de Ingeniería Electrónica en la UTN. Su recorrido profesional comenzó mucho antes de esta experiencia: desde los 15 años combina los estudios con el trabajo y distintos emprendimientos.
Su primera experiencia profesional fue en EDET, una etapa que, según contó, le permitió acercarse al mundo laboral y continuar construyendo su perfil.
“Yo espero seguir creciendo profesionalmente en esto que a mí me apasiona, que es la tecnología, la ciencia, el investigar, y también combinarlo con estos espacios que me gustan”, afirmó.
La joven también destacó las posibilidades que existen en Tucumán para quienes buscan desarrollarse profesionalmente.
“Posibilidades hay en todos lados, pero falta visibilizarlas”, sostuvo.
En ese sentido, mencionó a las citrícolas, los ingenios, EDET y distintos emprendimientos industriales y tecnológicos que forman parte de la actividad productiva de la provincia.
“Uno como habitante pasa por la ruta: ‘Ah, sí, ahí está la citrícola’ o ‘ahí hay un ingenio’, pero son cosas que uno desconoce”, explicó.
Pedraza también puso en valor el crecimiento de la oferta académica en el sur tucumano. Actualmente cursa Ingeniería Electrónica en el anexo de Concepción, donde recientemente se incorporó el quinto año de la carrera.
“A Ingeniería Electrónica le faltaría solo medio año, porque son cinco años y medio”, explicó.
Para la joven, completar la carrera en el sur permitiría que más estudiantes puedan continuar sus estudios sin tener que trasladarse diariamente hasta San Miguel de Tucumán.
“Creo firmemente en que va a llegar y que para los chicos del sur vamos a tener una carrera completa”, sostuvo.
Mientras proyecta recibirse entre 2027 y 2028, Pedraza también busca continuar desarrollándose en áreas vinculadas con la tecnología, la ciencia y la innovación.
Pero además quiere que su recorrido pueda servir como referencia para otros jóvenes que intentan combinar formación, trabajo y proyectos propios.
“Yo me considero una persona serial y a mí no me da vergüenza para nada mostrarlo, contarlo y por ahí quizás convertirme en referente en esta parte que es combinar lo que a uno le apasiona con el trabajo al que apunta”, afirmó.
Y dejó un mensaje que resume buena parte de su recorrido: “Las oportunidades han llegado ahora, casi a mis 25, pero si vos te das la vuelta son 10 años que uno viene luchando, luchando, luchando”.
Por eso, concluyó: “Si hay algún joven o alguien que tiene un sueño, lo importante es luchar y estar preparado para cuando las oportunidades llegan”.