Frente a ese escenario, Robinson planteó una diferencia entre la “foto” actual y la “película” de la economía argentina. Y fue contundente al reconocer que la situación inmediata no resulta alentadora.
“Si vos a la gente le tenés que explicar el rumbo y ese rumbo tiene que ver con que fundamentalmente vos estás viendo incremento de pobreza, entonces vos decís: la foto no me entusiasma. La foto, la verdad, no me gusta”, afirmó.
Sin embargo, sostuvo que para analizar el escenario actual también es necesario observar de dónde viene la Argentina. En ese sentido, recordó los largos períodos de inflación, pobreza, déficit fiscal, endeudamiento y pérdida de capacidad de inversión que atravesó el país.
Para Robinson, el problema central es determinar cuál es la alternativa frente al intento de ordenar las cuentas públicas y reducir la emisión monetaria.
“¿Cuál es la alternativa a una economía un poco más viable? Eso es lo que a veces cuesta responder”, planteó.
El economista consideró que el programa todavía tiene desafíos pendientes, especialmente en materia de inflación inercial. Explicó que, pese a la fuerte reducción de la inflación respecto de los niveles registrados anteriormente, los precios continúan ajustándose de manera persistente.
“Cuando empecemos esta semana el mes de octubre, ¿qué es lo primero que vas a ver? Vas a ver incremento en precios, incremento en transporte, incremento en las tarifas. Es lo de todos los meses”, advirtió.
Robinson sostuvo que el Gobierno deberá encontrar mecanismos para desactivar esa dinámica de aumentos y lograr que la inflación pueda bajar de manera más contundente.
Durante la entrevista también se produjo un fuerte contrapunto sobre el impacto de las medidas económicas en la vida cotidiana. Frente al planteo de que los salarios no alcanzan y que los sectores de menores ingresos siguen soportando el peso del ajuste, Robinson aclaró que no desconoce esa realidad, pero insistió en que el debate debe centrarse también en cómo generar una recuperación sostenible.
“No niego la realidad. Yo lo que digo es cuál es la alternativa al programa económico”, sostuvo.
En ese marco, remarcó que una eventual inflación cero tampoco resolvería por sí sola el problema de los ingresos si la economía no consigue recuperar su capacidad productiva.
“Para que haya consumo tiene que haber producción; al haber producción tiene que haber empleo”, sintetizó.
Para Robinson, uno de los grandes desafíos pasa por reactivar el sector productivo y recuperar el crédito. Y para que eso ocurra, consideró indispensable reconstruir la confianza y generar expectativas de crecimiento.
“Para que usted invierta y para que inviertan las personas, las empresas, etcétera, tiene que haber confianza y tiene que haber expectativas de progreso, expectativas de inversión”, explicó.
El economista también puso el foco en el enorme volumen de dólares que permanecen fuera del circuito productivo. Según las estimaciones que mencionó durante la entrevista, los argentinos tendrían alrededor de 170.000 millones de dólares fuera del sistema, una masa de capital que podría modificar sustancialmente el escenario si lograra canalizarse hacia la inversión.
“¿Por qué eso no se ha volcado al sector productivo? Porque hay desconfianza, porque hay falta de visión de largo plazo”, sostuvo.
En cuanto a la apertura comercial y al avance de las importaciones, Robinson rechazó que la respuesta pase necesariamente por cerrar la economía. Consideró que el desafío consiste en encontrar un esquema que permita recuperar la producción nacional sin repetir los desequilibrios que, según su análisis, llevaron a la Argentina a acumular inflación, déficit y pérdida de capacidad de inversión.
Sobre lo que viene, Robinson puso el foco en el escenario político y en la credibilidad que pueda conservar el programa económico durante el tiempo que resta del mandato de Javier Milei.
“Va a depender mucho de las expectativas y, por supuesto, de la credibilidad que pueda lograr el programa económico en lo que le queda de mandato a Javier Milei”, afirmó.
Para el economista, las dos variables centrales a seguir serán la inversión y las exportaciones. Si ambas logran crecer y el Gobierno consigue sostener la confianza, consideró que podría abrirse un escenario diferente.
“Si se motoriza la inversión y se logra algo de credibilidad, podemos empezar a mirar una película un poco más optimista del programa económico”, concluyó.