En el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976, el secretario de Derechos Humanos y Justicia de Tucumán,
, trazó una lectura política contundente sobre el pasado y el presente, al tiempo que presentó la ampliación del Camino de la Memoria, un circuito que busca reconstruir los lugares donde operó el terrorismo de Estado en la provincia.
Durante una entrevista con el periodista
Gustavo Masa y equipo en el programa
Parte de Prensa, emitido en vivo por YouTube en
@MiaTucumanHD y por
101.1 Radio Mía, Racedo remarcó que la conmemoración no es un mero ejercicio simbólico, sino una instancia clave para comprender el impacto estructural del golpe. “Evocar los 50 años tiene una significación especial. No solo se trata de recordar, sino de entender que el terrorismo de Estado fue un método para imponer un modelo económico de exclusión”, afirmó.
El funcionario sostuvo que la dictadura no actuó de manera aislada, sino como instrumento de sectores de poder. En ese sentido, explicó que el programa económico de entonces “necesitó ser implantado a sangre y fuego”, con el objetivo de beneficiar a minorías y disciplinar a amplios sectores sociales. “El grueso de las víctimas fueron dirigentes sindicales, estudiantes, profesionales y empresarios nacionales. Eso marca claramente la orientación política del golpe”, subrayó.
Racedo también estableció una línea histórica que conecta distintos momentos críticos de Tucumán, como el cierre de los ingenios azucareros en los años 60 y la clausura de los talleres ferroviarios en Tafí Viejo. “Son procesos atravesados por el mismo proyecto económico y social, con consecuencias profundas en la estructura productiva y en la vida de los tucumanos”, señaló.
En un tramo especialmente fuerte de la entrevista, el secretario comparó el contexto actual con el pasado dictatorial. Si bien reconoció la diferencia fundamental en materia de violencia estatal, advirtió sobre continuidades en términos económicos y sociales. “La dictadura fue brutal en derechos humanos, pero no se animó a tanto como algunas políticas actuales en materia de exclusión de sectores vulnerables”, expresó, en alusión al impacto sobre jubilados, personas con discapacidad y sectores más desprotegidos.
El Camino de la Memoria se amplíaEn paralelo, el
Ente Tucumán Turismo fue sede de la presentación oficial de nuevos puntos del Camino de la Memoria, una iniciativa que articula políticas públicas de memoria con el ámbito turístico y educativo.
El circuito, que ya incluye sitios emblemáticos como el Pozo de Vargas, el ex Arsenal Miguel Azcuénaga, la Escuelita de Famaillá, la Jefatura de Policía y la Escuela Universitaria de Educación Física, incorporará nuevos espacios como el Ingenio Fronterita, el ex Ingenio Nueva Baviera y la Brigada de Investigaciones.
La propuesta busca resignificar estos lugares, que funcionaron como centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, transformándolos en espacios de reflexión y aprendizaje. “No hablamos de un turismo banal, sino de un recorrido que interpela, que permite entender lo que pasó y por qué no debe repetirse”, explicó Racedo.
El proyecto incluye señalización física y herramientas digitales como códigos QR y mapas interactivos, que permiten a visitantes, estudiantes y guías acceder a información verificada sobre cada sitio. Según destacó el funcionario, todos los contenidos están respaldados por pruebas judiciales y sentencias firmes, lo que garantiza “seriedad, rigor histórico y respeto por las víctimas”.
Además, la iniciativa forma parte de una agenda más amplia impulsada por una mesa interinstitucional que reúne al Estado provincial, la Legislatura y diversos organismos, con el objetivo de fortalecer los valores de Memoria, Verdad y Justicia.
En ese marco, también se desarrollan talleres de formación destinados a actores del sector turístico, con el fin de dotarlos de herramientas pedagógicas para transmitir estos procesos históricos a nuevas generaciones. “El desafío no es solo contar lo que pasó, sino cómo interpretarlo. La memoria debe ser una política activa, con base científica y judicial, que llegue a los jóvenes y construya ciudadanía”, concluyó Racedo.
A medio siglo del golpe, Tucumán apuesta a transformar los lugares del horror en espacios de conciencia colectiva, en una disputa abierta contra el olvido y los discursos negacionistas. “Estos hitos materiales representan hitos históricos que deben permanecer en la memoria de todos para que nunca más se repitan”, sentenció.