El especialista cuestionó la distribución de recursos en prevención: “Ponemos mucho dinero en la lucha contra la oferta, en lugar de ponerlo en la lucha contra la demanda. La Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico tiene cerca de 1.500 millones de dólares de presupuesto, y la Sedronar, que es la de prevención y asistencia, apenas 20 millones”.
La disparidad presupuestaria refleja la falta de prioridad en políticas de prevención y asistencia, mientras el consumo juvenil se consolida como un problema estructural que exige respuestas urgentes desde el Estado y la sociedad.