En el cierre de la carta, dejó palabras de aliento para quienes continuarán el camino: “Nunca dejen de creer. Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor”.
Con un contundente “Gracias, Argentina. Gracias por dejarme cumplir el sueño de ser campeón del mundo”, Otamendi firmó su despedida, marcando el final de una era en la defensa nacional.