Al cumplirse veinte años de la desaparición y asesinato de Betty Argañaraz, su hermana, Liliana Argañaraz, dialogó con Miguel Coronel en el programa "6AM" (93.9 MHz) y renovó el reclamo de justicia al denunciar que las responsables del crimen continúan ocultando el destino de los restos de la docente.
"Cada día espero tener algún tipo de noticia sobre mi hermana. Ya pasaron veinte años de aquella mañana del 31 de julio, cuando ella iba a asumir como directora del Colegio San Francisco. Mientras se dirigía a la institución, recibió un llamado para que se acercara al departamento de Susana Acosta y fue allí donde la asesinaron junto a Nélida Fernández, como se llamaba en ese momento", recordó.
Liliana remarcó que, a pesar del paso del tiempo, la investigación logró reunir pruebas contundentes para demostrar el homicidio, aun cuando el cuerpo de Betty nunca fue hallado.
"La actuación de la Justicia, sobre todo mediante la utilización de luminol, fue clave porque permitió detectar rastros de sangre que, al ser comparados con el ADN de mi hermana, terminaron de demostrar el crimen", afirmó.
Sin embargo, aseguró que la herida permanece abierta mientras no se conozca qué ocurrió con los restos de la docente.
"Pasaron veinte años y esas dos personas mantienen un macabro pacto de silencio. Nunca dijeron qué hicieron con el cuerpo de mi hermana ni dónde se encuentra", sostuvo con dolor.
A dos décadas de uno de los casos criminales más conmocionantes de Tucumán, la familia de Betty Argañaraz insiste en que la única deuda pendiente es conocer la verdad completa y recuperar sus restos para poder darle la despedida que nunca tuvo.