La evaluación negativa alcanza también a la economía: el 70% calificó negativamente la situación económica del país y el 60% hizo lo mismo con la situación económica de su propio hogar.
En ese escenario, el desempleo aparece como el segundo principal problema mencionado por los argentinos, con el 46,5% de las respuestas, apenas por debajo de la corrupción, que alcanzó el 47,7%.
Los números dibujan así un mercado laboral atravesado por una doble dificultad: cada vez cuesta más sostener un empleo formal y, cuando ese empleo se pierde, la alternativa más frecuente no necesariamente es conseguir otro puesto de la misma calidad.
La fragilidad laboral, en definitiva, no se mide solamente por cuántos puestos se destruyen. También por cuántos trabajadores consiguen conservarlos, qué ocurre cuando los pierden y bajo qué condiciones logran volver a insertarse