El 44,5% calificó la situación como desfavorable, un porcentaje mayor al de junio.
Sin embargo, las expectativas mejoraron levemente: el 42,4% espera que su negocio mejore en los próximos 12 meses, mientras que el 46,3% cree que se mantendrá estable y el 11,3% anticipa un empeoramiento.
La caída de julio confirma el freno del consumo en las pymes, aunque el repunte de las ventas online y las expectativas más optimistas de algunos comerciantes ofrecen un matiz de esperanza en un escenario complejo.