Con las elecciones previstas para mayo de 2027, una eventual repetición o agravamiento de esos episodios podría convertirse también en un problema político para los gobiernos que deban responder ante una sociedad afectada.
“Tenés una sociedad que, si vos no la atendés, va a estar enojada y eso puede repercutirte negativamente”, afirmó.
La confirmación de Chahla, lejos de cerrar la discusión electoral tucumana, puso en marcha una disputa más amplia: un oficialismo que empieza a ordenar sus piezas, un peronismo que deberá administrar sus propias tensiones, un Manzur que busca recuperar margen de negociación y una oposición que todavía tiene pendiente la tarea de encontrar una fórmula capaz de competir por el poder en 2027.