Antes de meterse de lleno en la política, Casañas repasó parte del trabajo que desarrolla desde el Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP), especialmente en torno a la economía del conocimiento.
En ese marco destacó los resultados de ExpoCon, que en su última edición alcanzó los 11.200 asistentes, frente a los 7.000 del año anterior y los aproximadamente 3.000 de su primera edición. Para Casañas, el crecimiento refleja la posibilidad de mostrar al mundo el potencial de Tucumán en materia de conocimiento, tecnología y desarrollo productivo.
También resaltó la participación de especialistas y speakers provenientes de Japón, Panamá, Brasil, Buenos Aires y de la propia provincia. “Tucumán tiene un muy buen plantel de especialistas”, sostuvo, y explicó que el objetivo es continuar incorporando propuestas a partir de las evaluaciones realizadas por participantes y expositores.
Otro de los temas abordados fue el café tucumano, una actividad sobre la que el IDEP viene trabajando desde hace dos años.
Casañas explicó que el proceso requiere realizar primero el beneficio del café en la provincia para controlar la fermentación y obtener el denominado café verde, que luego se comercializa internacionalmente. En ese sentido, planteó que el objetivo es que la producción no salga de Tucumán como materia prima sin procesamiento, sino generar valor, oportunidades y fuentes de trabajo dentro de la provincia.
Según detalló, actualmente hay 35 productores que tienen entre 1.000 y 9.000 plantas y alrededor de otros 30 con menos de 1.000. También destacó el caso de un productor de Concepción que está plantando 12.000 plantas, equivalentes a más de cuatro hectáreas.
El dirigente explicó que se trata de una actividad que requiere tiempo, ya que una planta de café demora aproximadamente tres años desde su implantación hasta comenzar a producir. Por eso, señaló que una de las prioridades actuales está puesta en los viveros y en la expansión de las plantaciones.
La conversación luego ingresó de lleno en el escenario electoral de Yerba Buena. Consultado por las versiones que lo ubican como posible candidato a intendente, Casañas fue directo: “Estamos trabajando para eso”.
Explicó que forma parte de una mesa de unidad en la que también participan Daniel Toledo, Raúl Ferrazano y otros dirigentes con aspiraciones dentro del municipio.
Para Casañas, uno de los principales problemas del peronismo en elecciones anteriores fue la fragmentación. Recordó que en 2023 el peronismo obtuvo alrededor de 20.000 votos, mientras que el oficialismo y los espacios que confluyeron en aquella elección alcanzaron unos 28.000.
Según su análisis, esa diferencia también tuvo consecuencias en la representación del Concejo Deliberante. Por eso considera que el peronismo debe evitar volver a presentarse dividido.
“Si vos tenés un proyecto de poder y un proyecto de cambiar la realidad de lo que nos toca vivir en Yerba Buena con un solo candidato, podés ayudar con mucha mayor fortaleza y cantidad de votos a la elección del gobernador”, sostuvo.
Respecto de quién definirá al candidato, Casañas señaló directamente a Jaldo. Explicó que la decisión deberá surgir de encuestas, posicionamiento, trabajo y gestión.
“No es que te elija porque sos el mimado o el más bonito, sino porque estratégicamente le conviene”, afirmó.
A partir de allí, el dirigente fue consultado por la actual gestión municipal y endureció su diagnóstico sobre la administración de Pablo Macchiarola.
“Me parece que la gestión de Macchiarola es una gestión mediocre”, afirmó.
Casañas enumeró cuestionamientos vinculados con la planificación urbana, el tránsito, el estacionamiento, la seguridad, la infraestructura y los servicios. Uno de sus principales planteos estuvo relacionado con el crecimiento demográfico de Yerba Buena.
Señaló que la ciudad tiene actualmente unos 110.000 habitantes y cuestionó que pueda avanzar hacia una población mucho mayor sin resolver previamente la infraestructura cloacal.
Su preocupación apunta especialmente al uso de pozos negros en una ciudad que continúa expandiéndose. “La contaminación del suelo”, advirtió al referirse a lo que podría ocurrir si el crecimiento poblacional no está acompañado por obras de infraestructura.
También cuestionó la cantidad de cámaras de seguridad. Según afirmó, Yerba Buena necesitaría unas 2.500 para lograr una cobertura integral, mientras que actualmente habría alrededor de 520.
“¿Hay cámaras? Sí, hay cámaras. ¿Lográs el objetivo con esas cámaras? No”, planteó.
A eso sumó críticas a la política de estacionamiento y al ordenamiento del tránsito. Mencionó situaciones que, según su mirada, generan multas y dificultades para los vecinos sin que exista una planificación integral que permita mejorar la circulación.
“¿Cómo le hago la vida al vecino un poquito mejor de la que tiene?”, planteó como una de las preguntas que debería hacerse cualquier administración.
Casañas también puso el foco en los jóvenes y en la falta de alternativas de formación laboral. En particular, señaló que Yerba Buena no cuenta con una escuela técnica y comparó esa situación con municipios como Lules, Tafí Viejo y Bella Vista, que sí cuentan con ese tipo de establecimientos.
Para el exdiputado nacional, una ciudad que pretende seguir creciendo necesita generar herramientas para que los jóvenes puedan capacitarse e incorporarse al mercado laboral.
Su planteo también estuvo relacionado con el consumo problemático y la delincuencia.
Consideró que el Estado debe generar espacios de deporte, salud, capacitación y contención para evitar que los jóvenes queden expuestos a situaciones de vulnerabilidad.
“Vos tenés que crear oportunidades para que esa gente se inserte laboralmente en la comunidad”, afirmó.
En materia sanitaria, cuestionó además las dificultades para conseguir turnos en el Hospital Carrillo y planteó que la infraestructura urbana también puede convertirse en un problema ante una emergencia, especialmente por las dificultades de circulación en horarios pico.
La entrevista también pasó por las críticas que distintos sectores del peronismo vienen formulando contra Jaldo y por quienes califican al gobernador de “traidor” o “cruel”.
La respuesta de Casañas fue contundente: “Me parece que es un gobernador excelente”.
Destacó el ritmo de trabajo del mandatario provincial y cuestionó que las internas políticas terminen ocupando el lugar de las necesidades de los ciudadanos. Para Casañas, los dirigentes deberían concentrarse en gestionar y trabajar en conjunto en lugar de profundizar las disputas internas.
En ese mismo tramo apareció otra definición fuerte, esta vez sobre su vínculo con la Unión Cívica Radical.
Ante la pregunta sobre si abandonó el radicalismo, Casañas respondió: “No sé a qué le llamás abandonar el radicalismo porque el radicalismo no está haciendo nada”.
El exdiputado nacional cuestionó la falta de liderazgo nacional de la UCR y sostuvo que esa situación terminó convirtiendo al partido en una “confederación de partidos provinciales”.
También criticó la fragmentación del radicalismo tucumano y apuntó contra la cantidad de listas que competirán en la interna partidaria. En ese sentido, señaló que el partido tiene cuatro legisladores y una Legislatura fragmentada en distintos bloques.
Casañas recordó que terminó su mandato como diputado nacional el 10 de diciembre de 2017 y afirmó que desde el día siguiente ningún dirigente radical volvió a convocarlo. Sin embargo, aseguró que no tiene resentimientos y que su prioridad está puesta en encontrar respuestas para la sociedad.
También defendió su decisión de trabajar actualmente en el IDEP frente a quienes desde el sector agropecuario lo cuestionan por haber dejado las protestas contra las retenciones.
“¿Qué aportás más a la sociedad? ¿Cortando una ruta o trabajando en un lugar como el IDEP?”, planteó.
Casañas volvió a expresar su rechazo a las retenciones y cuestionó que algunos dirigentes rurales hayan tenido diferentes posturas según el gobierno que las aplicara. Mencionó los períodos de Alfonsín, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei.
Sobre su actual rol dentro del Gobierno provincial, finalmente afirmó estar “muy conforme y muy contento” con haber comenzado a trabajar junto a Jaldo y sostuvo que el gobernador lleva adelante una gestión “fantástica” pese a las restricciones de recursos y tiempo.