“Para mí Manzur no representa absolutamente nada”, disparó Romero.
El dirigente también lo definió irónicamente como un “televisor robado porque no tiene control” y cuestionó sus aspiraciones de regresar a la gobernación. Al referirse al crecimiento patrimonial del exgobernador, mencionó el libro "
A su salud", de Indalecio Sánchez, Fernando Stanich e Irene Benito, y formuló señalamientos que fueron planteados por él como parte de su crítica política.
Romero también defendió la candidatura de Jaldo frente a eventuales cuestionamientos sobre el período en el que quedó a cargo del Poder Ejecutivo durante la ausencia de Manzur. Para el dirigente, no corresponde utilizar esa circunstancia para impugnar su legitimidad política.
También cuestionó el rol que tuvo Manzur dentro del Partido Justicialista y recordó sus vínculos políticos durante la gestión de Mauricio Macri.
En otro tramo, Romero se refirió al antecedente de
José Alperovich y a los dirigentes que decidieron competir por fuera de la estructura partidaria. Para el dirigente, ese tipo de movimientos pueden terminar fragmentando al peronismo y facilitando el avance de sus adversarios.
También cargó contra Fernando Juri Debo, luego de sus cuestionamientos a Jaldo y su acusación de que el gobernador es “cruel y traidor”. Romero atribuyó esas expresiones a un resentimiento vinculado con la falta de respaldo para que Juri fuera elegido Defensor del Pueblo y sostuvo que el resentimiento termina anulando la capacidad de análisis político.
Pero si hubo un dirigente que recibió una de las críticas más particulares de la entrevista fue Lisandro Catalán.
Romero contó que utiliza el apodo “
plastilina” para referirse al dirigente libertario y explicó el sentido de la expresión al calificarlo irónicamente como alguien “blandito”. Lejos de pedir que quede afuera de la contienda, sostuvo que quiere que Catalán se presente.
“Yo quiero que se presente”, remarcó.
La frase tiene una lectura política clara: Romero prefiere enfrentarlo electoralmente antes que verlo fuera de la disputa. También cuestionó el posicionamiento de Catalán detrás de Milei y sostuvo que su identificación con el Presidente lo dejó expuesto ante el electorado tucumano.
El dirigente planteó así una disputa que, según su visión, no debe limitarse a las urnas. “Hay que darle batalla política y dialéctica a los libertarios”, sostuvo.
El blanco principal de esa ofensiva fue Javier Milei. Romero cuestionó duramente al Presidente, su conducción política y económica y el funcionamiento de su entorno. También sostuvo que Milei dejó de representar a una parte importante de la sociedad y afirmó que existe un creciente reclamo por un cambio de rumbo.
En ese marco, calificó al Presidente como “
un dictador en medio de la democracia” y cuestionó su estilo de conducción.
Romero también apuntó contra la política exterior del Gobierno y cuestionó particularmente su postura frente a Malvinas. Para el dirigente, el peronismo debe recuperar iniciativa y construir una alternativa frente al proyecto libertario.
Pero la crítica no quedó solamente en Milei. Romero también realizó una autocrítica sobre el propio peronismo y cuestionó aspectos de la gestión de Alberto Fernández, especialmente durante la pandemia. En su visión, el movimiento necesita revisar sus errores para recuperar credibilidad y capacidad de conducción.
A nivel nacional, también cuestionó la falta de un liderazgo peronista definido y mencionó las disputas internas alrededor de Cristina Fernández de Kirchner, Máximo Kirchner y Sergio Massa.
Para Romero, la oposición está fracturada, mientras el oficialismo intenta aprovechar esa dispersión. Por eso insistió en la necesidad de ordenar al peronismo tucumano detrás de un objetivo concreto: sostener a Jaldo en la provincia y a Chahla en la capital.
La estrategia, según planteó, debe combinar gestión, organización territorial y confrontación política.
En ese esquema también incluyó una propuesta vinculada al desarrollo productivo. Romero contó que trabaja junto al ingeniero Juan Campo en un proyecto relacionado con la recuperación y desarrollo del tren bioceánico, con el objetivo de facilitar la salida de la producción del norte argentino hacia el Pacífico.
En el cierre fue consultado sobre el área de transporte municipa que conduce
Carlos Arnedo y su desempeño, Romero volvió a recurrir a la ironía para cuestionarlo:
“No sabe cuántas libras tiene una cubierta de un colectivo”.