”, disparó el sanitarista, al referirse a los recortes en medicamentos para adultos mayores, denunciando que estas medidas afectan a la población de mayor demanda y vulnerabilidad. Según explicó, se está generando una situación en la que “
”.
Para el sanitarista, el recorte de medicamentos esenciales (antihipertensivos, insulina, oncológicos) y la parálisis de prestaciones en el
PAMI son parte de una política deliberada de exclusión. Los jubilados, afirmó, han sido convertidos en una variable de ajuste presupuestario.
Rachid describió las cuatro patas del sistema solidario argentino: las obras sociales sindicales, las provinciales, el PAMI y el sistema público hospitalario. En conjunto, estos pilares dan cobertura al 92% de la población, pero están siendo atacados —dijo— mediante el desfinanciamiento, la tercerización de servicios en hospitales públicos y la baja de salarios y empleo formal, lo que debilita los aportes al sistema.
“
El hospital debería ser un lugar de referencia para todos los políticos, como lo es para el pueblo, porque es allí donde se evidencia el deterioro de políticas públicas concretas”, subrayó.
Según Rachid, el vaciamiento no es casual ni exclusivamente económico: es un diseño planificado para trasladar la salud al negocio privado, transformando la enfermedad en mercancía. En los hospitales públicos, denunció, ya hay servicios tercerizados, incluso de áreas sensibles como pediatría o cirugía vascular.
Esto no sólo encarece la atención, sino que rompe con la lógica solidaria del sistema público: “
Es un injerto del mercado dentro de un cuerpo solidario”, ilustró. “
No se puede lucrar dentro de un hospital público con servicios esenciales”, denunció el médico.
El entrevistado también denunció la desaparición de la
DADSE, organismo encargado de entregar medicamentos oncológicos y tratamientos para enfermedades poco frecuentes. “
Ya contabilizamos más de 180 muertes por esta razón”, indicó, y agregó que los discapacitados están absolutamente marginados: “
Hay personas que necesitan alimentarse por vía parenteral, y ni siquiera eso está garantizado”.
Otro punto abordado fue el de los copagos que las obras sociales obligan a pagar para consultas médicas, incluso con descuentos ya aplicados. El caso de Tucumán fue señalado como paradigmático: se le exige al paciente pagar sumas exorbitantes por fuera de su cobertura para acceder a un especialista.
En contrapartida, Rachid celebró el modelo implementado por
IOMA en la provincia de Buenos Aires, donde más de 340 policonsultorios de distintas especialidades atienden sin costo adicional al afiliado. “
Se puede combatir este modelo de copagos. Se necesita decisión política y un Estado presente”, sostuvo.
Rachid fue categórico al hablar del gobierno nacional y su ministro de Salud,
Mario Lugones, a quien conoce personalmente desde su época de estudiante. El médico no sólo expuso sus vínculos con el sector privado (es fundador de una prepaga y tiene participación en un sanatorio), sino también sus conexiones políticas: “
Fue parte del armado de la Asociación de Clínicas con el radicalismo y Luis Barrionuevo".
Pero la crítica no terminó ahí: Rachid reveló que el hijo de Lugones es el segundo de
Santiago Caputo, el principal estratega de la comunicación del presidente Milei. Esto, dijo, explica el alineamiento ideológico del ministerio con el modelo de mercantilización de la salud.
Rachid no se quedó en lo sanitario. En el cierre de la entrevista, conectó los recortes actuales con una democracia “
limitada y tutelada”. “Lo explico en mi nuevo libro
La Democracia Limitada:
del Consenso de Washington al colonialismo de Milei. Esta democracia vino con condiciones: que esté subordinada al mercado”, señaló. Y sentenció: “
El sistema político nunca quiso, no pudo o no supo romper la dependencia estructural”. Y agregó; “
La democracia fue concedida por el enemigo, no conquistada del todo por el pueblo. Por eso está atada al mercado, y eso comprime las políticas sociales”.
Consultado sobre si aún existe un “
peronismo tibio”, Rachid fue tajante: “
Sí, lo hay. Porque no se animó a romper el techo del coloniaje. Seguimos con leyes de la dictadura como la de entidades financieras y de inversiones extranjeras”.
La exposición de Jorge Rachid en
Parte de Prensa Radio no fue una denuncia más. Fue el llamado de un médico que conoce desde adentro cada rincón del sistema, y que advierte que lo que está en juego no es sólo la salud, sino el proyecto de país.
“
No nacimos para ser pacientes crónicos eternos. La salud empieza con el salario, la vivienda, el agua y la dignidad”, concluyó.
En un momento de crisis sanitaria, económica y social sin precedentes, su palabra interpela, incómoda y exige respuestas. Porque la salud no es una mercancía: es un derecho. Y su defensa no puede ser tibia.