El interés principal de Donald Trump con este encuentro tiene que ver con la política deportiva. Con la Copa del Mundo 2026 a la vuelta de la esquina, el fútbol se ha convertido en una herramienta de poder en EEUU.
En este marco, Trump ha mostrado un interés creciente en capitalizar este fenómeno, especialmente dada la cercanía entre la FIFA (Gianni Infantino) y el gobierno estadounidense.
En este tablero, Messi es la figura ideal para "vender" grandeza: su popularidad atraviesa todas las fronteras ideológicas y es el puente perfecto hacia el mercado latino. Para la administración Trump, recibir al astro argentino es un mensaje de éxito y liderazgo global de cara al torneo que paralizará al país en pocos meses.
MInuto Uno