El desenlace se inscribió como uno de los más dramáticos del Dakar. Benavides, piloto oficial de KTM, logró su primera victoria en la carrera más dura del mundo en su noveno intento. Junto a su hermano Kevin Benavides, campeón en 2021 y 2023, son los únicos sudamericanos en imponerse en la categoría reina del Rally Raid.
El logro cobra aún más valor por el contexto: Luciano llegó al Dakar tras una recuperación milagrosa de una lesión en rodilla y clavícula sufrida en octubre en Marruecos. Contra el consejo médico de operarse, apostó por un tratamiento alternativo y corrió con dolores persistentes. Incluso en el shakedown previo volvió a lesionarse los meniscos, pero no se rindió.
Durante las 12 etapas, el salteño mostró regularidad y temple: fue cuarto en el prólogo, quinto en la primera etapa, noveno en la segunda y sumó victorias en la quinta, séptima y octava jornada. En la penúltima, Brabec le arrebató el liderazgo, pero Benavides no perdió la calma y salió a darlo todo en la última jornada, donde alcanzó la gloria.
“Dejé de mirar al resto y me enfoqué en mí. Fue la mejor manera de ganar”, confesó sobre el cambio mental que lo llevó a la cima.
El título de Benavides es el 12° para Argentina en el Dakar desde 2010, sumando las conquistas de Kevin Benavides, Marcos y Alejandro Patronelli, Nicolás Cavigliasso y Manuel Andújar. Además, constituye el décimo podio sudamericano en motos, junto a los chilenos Pablo Quintanilla, Francisco “Chaleco” López y Carlo De Gavardo.
Luciano regresará a Argentina para operarse la rodilla y se perderá la segunda fecha del Mundial en Portugal, pero ya piensa en volver en mayo en el Desafío Ruta 40. Su consagración lo coloca definitivamente entre los grandes nombres del Rally Raid y confirma que está a la altura de los mejores del mundo.
Un triunfo épico, con sabor a hazaña, que quedará grabado en la historia del Dakar y del deporte argentino.