La decisión se enmarca en la reciente eliminación de aranceles para la importación de celulares, que comenzó a regir la semana pasada. El objetivo es mitigar el impacto de la apertura comercial sobre la producción local, en un escenario de creciente preocupación por la pérdida de competitividad.
La Unión Industrial Fueguina (UIF) y la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) habían advertido sobre las consecuencias de los cambios impositivos. “El sector industrial de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur enfrenta un escenario de pérdida crítica de competitividad que requiere una revisión de las cargas vigentes”, señalaron las entidades, subrayando que el impacto no se limita al segmento de celulares, sino que afecta a toda la actividad productiva de la provincia.
Si bien la eliminación del aporte al FAMP representa un alivio financiero para las empresas, la resolución aclara que no las exime de cumplir con los compromisos asumidos en proyectos de diversificación productiva.