El tratamiento del acuerdo coloca al kirchnerismo en una posición incómoda. Rechazarlo implicaría cuestionar un pacto respaldado por Lula da Silva, aliado histórico del espacio. El senador Jorge Capitanich reconoció que se trata de un “acuerdo histórico”, aunque aclaró que realizarán consultas con embajadas para un análisis más profundo antes de fijar postura.
Más allá del plano internacional, el Gobierno apunta a que el 11 de febrero el Senado discuta la reforma laboral, uno de los proyectos más sensibles de la agenda oficial. Los ministros Diego Santilli, Patricia Bullrich y el titular de Diputados, Martín Menem, encabezan las conversaciones con los gobernadores, que reclaman compensaciones por la eventual pérdida de fondos de coparticipación derivada de cambios en el impuesto a las Ganancias.
El temario de febrero incluirá además iniciativas pendientes de diciembre, como la reforma del Código Penal, la ley de glaciares y el compromiso de estabilidad fiscal.
Con esta convocatoria, Milei busca imprimir velocidad a su programa legislativo y consolidar apoyos tanto en el plano internacional como en la política interna, en un verano que promete debates intensos en el Congreso.