El encuentro se jugó con dientes apretados desde el inicio. Ambos equipos se midieron, se estudiaron y se disputaron cada pelota como si fuera la última. En ese contexto de equilibrio, Tucumán Central encontró respuestas en sus nombres clave. Matías Smith fue eje y sostén en el mediocampo, mientras que Collantes no solo aportó claridad en los metros finales, sino que terminó siendo decisivo con una ejecución magistral de tiro libre que rompió la monotonía y encendió a toda la cancha.
El gol fue un quiebre emocional. A partir de allí, el conjunto dirigido por Walter Arrieta mostró carácter para sostener la ventaja, aunque sin renunciar al ataque. Mitre reaccionó y empujó, obligado por el resultado, generando situaciones que exigieron al máximo a Daniel Moyano. El arquero respondió con seguridad y personalidad, transmitiendo tranquilidad en los momentos de mayor presión.
Del otro lado, Guillermo Bachke también se erigió como figura. Sus intervenciones evitaron que el marcador se ampliara y mantuvieron con vida al equipo visitante hasta el pitazo final, aportándole dramatismo a un cierre vibrante.
El triunfo no solo suma tres puntos: deja señales claras. Tucumán Central mostró orden, actitud y variantes, pero sobre todo dejó en evidencia que tiene jugadores capaces de marcar la diferencia en los momentos determinantes. En un torneo largo y exigente, empezar ganando y con una actuación convincente es mucho más que un buen augurio: es una declaración de intenciones.
Foto: Prensa/Tucumàn Central