En el Día Mundial de la Tuberculosis, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) alertó sobre el fuerte incremento de contagios en el país. Según el Boletín Epidemiológico Nacional (N° 790/2025), los casos crecieron un 79,7% desde 2020, con 16.445 notificaciones en 2025 y una tasa nacional de 34,6 cada 100.000 habitantes.
Las provincias más afectadas son Jujuy, Salta, CABA, Buenos Aires, Chaco y Formosa, mientras que Tucumán aparece en rojo junto a otros diez distritos con aumentos significativos. El grupo más golpeado es el de hombres jóvenes de 15 a 44 años, que concentra el 60,7% de los casos, seguido por menores de 20 años, que ya representan el 16,6%.
Los especialistas vinculan el crecimiento con dificultades en el acceso al diagnóstico, interrupciones en tratamientos y condiciones de vulnerabilidad social. A esto se suma la decisión del Gobierno de eliminar el Programa Nacional de Tuberculosis en 2024 y el retiro de Argentina de la OMS.
“Se debe poner en marcha nuevamente la Coordinación del Programa Nacional, disuelta en 2024, para optimizar recursos, fortalecer la búsqueda de casos y mejorar el diagnóstico oportuno”, advirtió el neumonólogo Andrés Burke Viale, de la AAMR. Además, señaló que la salida de la OMS “implica romper la cooperación internacional y perder acceso a financiamiento e información epidemiológica”.
La neumonóloga Sandra J. Inwentarz destacó la importancia de la vacuna BCG, cuya cobertura en recién nacidos alcanzó el 83,42% en 2026. “Es clave que el Estado garantice su provisión; sigue siendo la principal herramienta frente a las formas graves en la infancia”, explicó.
Los especialistas también reclaman ampliar el acceso al diagnóstico molecular GeneXpert, capaz de confirmar la enfermedad en menos de dos horas, y asegurar la provisión gratuita de fármacos. La interrupción de tratamientos, advierten, genera cepas resistentes mucho más difíciles de combatir.
La advertencia llega en un contexto de fragilidad del sistema sanitario y expone el riesgo de que la tuberculosis, una enfermedad prevenible y tratable, se convierta en un problema estructural de salud pública en la Argentina.