Delgado también destacó la coordinación institucional y la participación de la comunidad:
“Hoy estamos trabajando en conjunto, como nos pide el gobernador Osvaldo Jaldo y nuestro Ministro del Interior, Darío Montero. Es trabajar articuladamente para que cada familia que se llegue a este lugar esté contenta, que esté segura, y que se sienta como que está en su casa.
Esta es la segunda edición del Vía Crucis Náutico, y la verdad que es algo diferente, algo distinto, pero que la gente lo apasiona, la familia lo vive, y esta es la fe católica que tenemos todos, y Dios y la Virgen nos siga acompañando para seguirlo haciendo”.
La misa criolla en el Cristo Bendicente La Quebradita, la representación de las estaciones en el anfiteatro y la participación de familias en el catamarán Camaiken demostraron que la Semana Santa combina tradición, comunidad y emoción en cada detalle. Las luces del anfiteatro iluminaban cada estación mientras el público compartía momentos de recogimiento y esperanza.
El Vía Crucis Náutico dejó claro que Tucumán vive la fe con intensidad, consolidándose como uno de los eventos más conmovedores y significativos de la Semana Santa provincial, uniendo tradición, emoción y participación de la comunidad en cada instante.