El caso se conoció el viernes y rápidamente generó una ola de mensajes de despedida en redes sociales. “Qué triste noticia Sophi, mi compañera de banco, machetes y siesta en la escuela, que todo salga a la luz y vos descanses en paz”, escribió Agustina, amiga de la víctima. Otros allegados sumaron palabras de incredulidad y dolor: “No puedo creerlo Sophi. Descansá en paz, amiga”, “Siempre la voy a recordar con una sonrisa”.
La Facultad de Psicología emitió un comunicado oficial en el que expresó: “Nos encontramos con profunda conmoción y un dolor inmenso ante la noticia que se ha hecho pública el día de hoy sobre el fallecimiento de dos estudiantes de nuestra casa de estudios. Toda nuestra comunidad universitaria está atravesando estas horas con una tristeza muy grande, y deseamos hacer llegar nuestras más sinceras condolencias a sus familias, seres queridos, amigas, amigos, docentes y compañeras y compañeros”. Las actividades académicas quedaron suspendidas hasta el martes.
Según fuentes judiciales, Sophia fue hallada con una herida cortante en el cuello. Minutos después, Alcida se arrojó desde el octavo piso de un edificio en calle 3 de Febrero al 1100. Aunque sobrevivió a la caída, murió poco después en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. En el operativo se secuestró un cuchillo y una carta en la que el joven manifestaba su intención de quitarse la vida. Una amiga declaró que él le había contado una versión distinta, asegurando que su novia se había suicidado y que intentó auxiliarla.
La fiscal Carla Ranciari ordenó que la autopsia se realice bajo protocolo de femicidio. Los resultados estarán disponibles el lunes y serán clave para reconstruir la mecánica y motivación del hecho. Mientras tanto, la ciudad permanece atravesada por el dolor y la exigencia de justicia.