La causa se derrumbó por la realización del documental “Justicia Divina”, filmado dentro de los tribunales sin autorización y con participación directa de la jueza Makintach. La magistrada fue grabada en su despacho, en los pasillos del tribunal e incluso durante audiencias, en un proyecto que terminó detonando el escándalo judicial.
El caso escaló cuando el abogado defensor de Luque, Julio Rivas, denunció contactos vinculados a un proyecto audiovisual, lo que derivó en pedidos de recusación. Luego se registraron episodios polémicos dentro de la sala, como cambios en la dinámica del tribunal y la expulsión del abogado Rodolfo Baqué, quien sostuvo que lo ocurrido “era parte del guión”.
El punto de quiebre llegó cuando el fiscal Patricio Ferrari presentó imágenes del documental en plena audiencia. La reacción fue inmediata: sorpresa, tensión, llanto de las hijas de Maradona y la negativa de Makintach, quien aseguró: “Esto no es mío”. En ese contexto, Baqué calificó de “basura” a la jueza, que terminó siendo apartada del proceso. Una semana después, se dictó la nulidad total del juicio.
Tras el escándalo, Fernando Burlando y el propio Coria impulsaron denuncias penales contra Makintach, lo que abrió una investigación en la UFI N°1 de San Isidro. Paralelamente, el procurador bonaerense Julio Conte Grand pidió su enjuiciamiento político.
El 18 de noviembre de 2025, la ex jueza fue destituida por unanimidad e inhabilitada para ejercer cargos públicos. En la causa penal continúa imputada por delitos como cohecho pasivo, abuso de autoridad, violación de deberes de funcionario y malversación de fondos públicos.
Mientras tanto, el expediente principal vuelve a foja cero. La Justicia deberá determinar si existió negligencia o responsabilidad penal en el tratamiento médico que recibió Maradona, fallecido el 25 de noviembre de 2020 en el country San Andrés de Tigre, a causa de un edema agudo de pulmón derivado de una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada.
El nuevo juicio no solo buscará establecer qué ocurrió en los últimos días del ídolo, sino también cerrar un proceso que ya quedó marcado por la nulidad, el escándalo judicial y una fuerte presión social por conocer la verdad.