que atraviesa el mejor momento de su carrera en la máxima categoría. El piloto de Alpine completó una actuación brillante en el circuito Gilles Villeneuve de Montreal y finalizó sexto en el Gran Premio canadiense, consiguiendo así el mejor resultado de su trayectoria en Fórmula 1 y consolidando una evolución que ya empieza a ilusionar al automovilismo argentino.
En un fin de semana que tuvo de todo, desde problemas mecánicos hasta maniobras al límite, el pilarense mostró madurez, ritmo y capacidad para sostener una estrategia compleja en una carrera exigente. El resultado no sólo le permitió sumar ocho puntos importantes para Alpine, sino también escalar al undécimo puesto del campeonato con 15 unidades, quedando a apenas cinco de su compañero Pierre Gasly.
La actuación tuvo todavía más valor si se tiene en cuenta el contexto. Colapinto no pudo completar la práctica del viernes debido a una falla en la unidad de potencia de su Alpine A526, pero lejos de condicionarlo, el inconveniente pareció potenciar su reacción. A partir de allí construyó un fin de semana sólido, superando en rendimiento a Gasly tanto en clasificación como en carrera y dejando señales claras del crecimiento del equipo francés.
El argentino partió desde la décima posición en una largada accidentada que debió reiniciarse dos veces por problemas en el auto de Arvid Lindblad. Desde el comienzo logró mantenerse firme en el pelotón medio, resistiendo la presión de pilotos como Liam Lawson, Nico Hülkenberg, Oliver Bearman y Fernando Alonso.
La estrategia de Alpine terminó siendo decisiva. Aprovechando las bajas temperaturas del asfalto canadiense, el equipo apostó por neumáticos medios en el primer stint y logró extender el rendimiento durante más de treinta vueltas sin degradación significativa. Colapinto administró el ritmo con inteligencia y se sostuvo siempre dentro de la pelea por los puntos.
El momento más tenso llegó tras el abandono de George Russell y la aparición del Auto de Seguridad Virtual. Alpine llamó inmediatamente al argentino a boxes para colocar neumáticos duros y asegurar la posición. Sin embargo, en la salida de pits, Colapinto pisó una zona húmeda, perdió momentáneamente el control y rozó el muro en una maniobra que paralizó al box francés y a los fanáticos argentinos.
El susto no pasó a mayores. El propio piloto informó rápidamente que el auto no había sufrido daños y continuó la competencia con un ritmo consistente hasta la bandera a cuadros.
“Fue una carrera larga, aburrida porque giré bastante solo. Pero me voy contento por haberle dado este resultado a la gente y porque estos puntos suman mucho para el equipo”, expresó Colapinto luego de la carrera, todavía emocionado por el resultado.
Más tarde, ya en la zona mixta del circuito de Montreal, dejó una frase que resumió el clima interno de Alpine y su momento personal: “Está siendo todo muy positivo, es un gran día para mí y para todo el equipo. Tengo confianza, porque ahora no paramos”.
Mientras Colapinto celebraba su gran actuación, la pelea por la victoria regalaba uno de los espectáculos más intensos de la temporada. Kimi Antonelli se quedó con un triunfo vital para el campeonato después de una batalla feroz contra George Russell.
Tras la temprana salida de escena de Lando Norris por estrategia, los Mercedes protagonizaron un duelo memorable durante 28 vueltas. Hubo maniobras al límite, intercambios permanentes de liderazgo y frenajes extremos que mantuvieron en vilo al circuito canadiense.
Russell defendía cada curva con agresividad, mientras Antonelli buscaba cualquier espacio para atacar. El italiano incluso debió devolver posiciones tras exceder los límites de pista en un par de ocasiones, pero nunca dejó de insistir. Finalmente, una falla en el motor del británico terminó definiendo la carrera y allanó el camino para la victoria del joven italiano.
Con este triunfo, Antonelli alcanzó cuatro victorias consecutivas, una marca histórica para el automovilismo italiano que no se registraba desde Alberto Ascari entre 1952 y 1953. Además, amplió su ventaja en el campeonato y llegó a 131 puntos, consolidándose como el gran candidato al título.
Detrás del italiano finalizó Lewis Hamilton con Ferrari, luego de sostener un intenso duelo con Max Verstappen durante buena parte de la carrera. Más atrás terminaron Charles Leclerc, Isack Hadjar y el propio Colapinto, que completó una actuación histórica para el automovilismo argentino.
El sexto puesto en Montreal no representa solamente el mejor resultado de Colapinto en Fórmula 1. También simboliza la confirmación de que el argentino ya dejó de ser una promesa para convertirse en una realidad competitiva dentro de la categoría más exigente del mundo.
Ahora, el desafío continuará en las calles de Montecarlo, donde del 5 al 7 de junio se disputará el Gran Premio de Mónaco. Y después de lo mostrado en Canadá, Alpine y Argentina tienen motivos de sobra para ilusionarse.