“Estoy en campaña para que la gente no espere a llegar al dolor para hacerse una sesión de masajes. Una vez por semana, cada quince días o incluso una vez al mes puede ayudar muchísimo a prevenir lesiones y mejorar la calidad de vida”, afirmó.
Actualmente, Ester Villalba desarrolla su actividad profesional en el Centro Médico Attenta de calle Santiago 351 en la capital tucumana, donde realiza masajes relajantes, descontracturantes, drenaje linfático, maderoterapia y otras técnicas orientadas al bienestar físico y emocional. Atiende los lunes por la mañana y los miércoles, jueves y viernes por la tarde.
Además, comparte información y contenidos relacionados con la salud corporal a través de sus redes sociales en Instagram y TikTok, donde puede encontrarse como
@estervillalba.
Uno de los aspectos que más destacó durante la entrevista fue la relación directa entre el estrés y la aparición de dolores musculares. En una sociedad cada vez más acelerada, explicó, el cuerpo suele convertirse en el principal receptor de las preocupaciones y exigencias cotidianas.
“Hoy vivimos con mucho estrés. Todo eso se acumula y termina reflejándose en el cuerpo”, señaló.
Sin embargo, advirtió que una contractura no es simplemente una molestia pasajera. Puede generar limitaciones en los movimientos, afectar la respiración, provocar pérdida de movilidad y, en casos crónicos, derivar incluso en una disminución de la masa muscular.
“El dolor también afecta psicológicamente. Cuando una persona no puede hacer las actividades que realiza normalmente porque le duele el cuerpo, eso repercute en su estado de ánimo y en su calidad de vida”, explicó.
El masaje no tiene que doler
Uno de los conceptos que más llamó la atención durante la charla fue una frase que Villalba repitió en varias oportunidades y que busca derribar uno de los mitos más instalados sobre esta práctica.
“El masaje no tiene que doler.” La profesional aclaró que, si bien existen puntos específicos que pueden generar una leve molestia durante el tratamiento, el objetivo principal es lograr la relajación muscular.
“Cuando sentimos dolor, el músculo responde contrayéndose. Si estoy buscando relajarlo y le genero dolor, obtengo exactamente el efecto contrario”, detalló.
Además, explicó que el trabajo del masajista no se limita exclusivamente al sistema muscular. A través de distintas maniobras también se estimulan terminaciones nerviosas distribuidas por todo el cuerpo, favoreciendo una sensación general de bienestar y ayudando a disminuir los niveles de estrés.
“Trabajamos la musculatura, pero también ayudamos a calmar el sistema nervioso”, indicó.
El caso que demuestra hasta dónde puede llegar una contracturaUno de los momentos más impactantes de la entrevista llegó cuando Villalba recordó el caso de una paciente que durante años creyó padecer un problema neurológico.
La mujer, estudiante de enfermería, había comenzado a notar que uno de sus ojos parecía más pequeño que el otro. Con el tiempo, también observó que tenía un hombro visiblemente más bajo y dificultades para caminar. Preocupada por la situación, inició un recorrido por distintos especialistas, incluyendo neurólogos, médicos clínicos y otros profesionales.
La respuesta llegó cuando finalmente fue evaluada por un traumatólogo. El diagnóstico sorprendió a todos: una contractura cervical crónica estaba ejerciendo presión sobre estructuras nerviosas y generando gran parte de los síntomas que presentaba.
A partir de un tratamiento basado en kinesiología y masoterapia, logró recuperar progresivamente la movilidad y mejorar notablemente su calidad de vida.
“Muchas veces una contractura que se arrastra durante años puede generar consecuencias que la gente ni siquiera imagina”, remarcó Villalba.
Maderoterapia, ventosas y drenaje linfático: qué aporta cada técnica
Durante la entrevista también se abordaron las diferencias entre el masaje terapéutico y la quiropraxia. Mientras el masaje trabaja principalmente sobre el sistema muscular y la relajación de las tensiones acumuladas, la quiropraxia se enfoca en el sistema óseo y los ajustes articulares, requiriendo una formación específica.
Villalba también explicó los beneficios de técnicas complementarias como la maderoterapia y el uso de ventosas, herramientas que permiten trabajar distintos grupos musculares y generar estímulos específicos según las necesidades de cada paciente.
Respecto al drenaje linfático, señaló que se trata de una técnica extremadamente suave destinada a estimular el sistema linfático y favorecer la eliminación de líquidos retenidos.
“Actualmente se utiliza mucho en estética, pero su función principal es ayudar cuando existe retención de líquidos. Es un masaje muy delicado y extremadamente relajante”, comentó.
Quiénes pueden hacerse masajes y por qué controlar la presión arterial
Consultada sobre quiénes pueden acceder a este tipo de tratamientos, Villalba aseguró que prácticamente cualquier persona puede beneficiarse de una sesión de masajes, siempre respetando las características y patologías particulares de cada caso.
Personas con artrosis, osteoporosis, fibromialgia y otras afecciones pueden encontrar alivio mediante técnicas adaptadas que ayuden a disminuir dolores, mejorar la movilidad y favorecer una mejor calidad de vida.
Otro aspecto importante que destacó es la necesidad de controlar la presión arterial antes de determinadas sesiones. Explicó que el masaje activa la circulación sanguínea y que, en pacientes hipertensos, resulta fundamental verificar previamente que los valores se encuentren controlados para evitar riesgos.
La profesional también resaltó que una buena experiencia terapéutica no depende únicamente de las técnicas aplicadas. La música, la iluminación, los colores y el ambiente juegan un papel clave en el proceso de relajación.
“Cuando una persona entra a un espacio cálido, con música suave y una iluminación adecuada, su sistema nervioso ya comienza a relajarse antes de empezar la sesión”, explicó.
La prevención como clave para una mejor calidad de vida
En tiempos donde el estrés, el sedentarismo y las exigencias cotidianas impactan cada vez más sobre la salud física y emocional, Ester Villalba insiste en un mensaje simple pero fundamental.
“No hay que esperar a no dar más para empezar a cuidar el cuerpo.”
Para la profesional, el masaje terapéutico no es un lujo ni una solución de último momento, sino una herramienta de prevención capaz de ayudar a aliviar dolores, mejorar la movilidad, reducir el estrés y elevar la calidad de vida. Escuchar las señales que envía el cuerpo y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre convivir con el dolor o recuperar el bienestar antes de que el problema se vuelva más complejo.