Lo que comenzó como una merienda organizada por tres hermanos terminó convirtiéndose en una verdadera red solidaria que hoy moviliza a más de 80 jóvenes en distintos puntos de Tucumán. Sin sede propia, sin financiamiento fijo y sostenido únicamente por el compromiso de voluntarios y colaboradores, el
Merendero Móvil Caminito de Luz recorre barrios y comunidades llevando alimentos, ropa, contención y oportunidades a quienes más lo necesitan.
Durante una entrevista en el programa
Parte de Prensa, su referente,
Fernando Alincastro, repasó los casi siete años de trabajo ininterrumpido de la organización y describió una realidad que observan diariamente en cada recorrido: una creciente demanda social y familias que necesitan cada vez más acompañamiento.
“Arrancamos tres personas, mis dos hermanos y yo. Hicimos una merienda y publicamos en Facebook que quien quisiera colaborar o sumarse era bienvenido. De a poco se fue acercando gente y hoy somos más de 80 jóvenes trabajando por una misma causa”, recordó.
A diferencia de otros espacios comunitarios, el Merendero Móvil decidió llevar la ayuda hasta donde realmente hace falta.
“Nosotros no tenemos un lugar físico. Vamos a los barrios, hacemos meriendas, ollas populares, entregamos viandas, ropa y tratamos de ayudar donde haga falta. Nuestro lema es recorrer toda la provincia”.
Con el paso de los años, la iniciativa fue creciendo y sumando nuevos proyectos. Uno de los más emotivos es el
Cine Móvil, una propuesta que nació hace aproximadamente un año y que busca acercar a niños y familias una experiencia que para muchos parece cotidiana, pero que para otros sigue siendo un sueño.
“Hay chicos que no saben lo que es un cine. Nuestra idea es llevarles esa experiencia, que puedan compartir una película, disfrutar, emocionarse y pasar una noche distinta”.
Este domingo el proyecto volverá a desarrollarse en
La Bombilla, donde voluntarios del merendero montaran pantalla, sonido, sillas y repartirán pochoclos para recrear una verdadera función cinematográfica.
“Tratamos de hacerlo lo más real posible. Ver la cara de felicidad de los chicos cuando empieza la película es algo que no se puede explicar”.
Detrás de cada actividad existe una enorme tarea de organización que se sostiene exclusivamente gracias a la solidaridad de la comunidad.
“No somos una fundación y no tenemos ayuda fija. Todo lo hacemos a pulmón. Organizamos zumba solidaria, cortes de pelo solidarios, animaciones para jardines, eventos barriales y distintas actividades para conseguir alimentos y donaciones”.
Fernando destacó que el motor principal de la organización son los jóvenes que la integran.
“Lo más lindo es que ellos mismos proponen ideas. Tenemos estudiantes, cocineros, peluqueros, deportistas y trabajadores. Cada uno aporta lo que sabe para ayudar a los demás”.
La tarea diaria también les permite observar de cerca las dificultades que atraviesan muchas familias tucumanas.
“La necesidad aumentó muchísimo. Antes veías dos o tres chicos necesitando ayuda en una cuadra y hoy encontrás siete o más. Eso lo vemos cada vez que recorremos los barrios”.
Según explicó, los pedidos de asistencia llegan todos los días desde distintos puntos de la provincia.
“Hay familias que necesitan alimentos, ropa, medicamentos o simplemente una oportunidad para salir adelante. Todos los días recibimos mensajes pidiendo ayuda”.
Sin embargo, el objetivo del Merendero Móvil va más allá de la asistencia inmediata. La organización busca generar herramientas para que las personas puedan construir un futuro mejor.
“Nosotros tenemos una frase que nos identifica: ayudamos dos veces y la tercera llevamos una herramienta de trabajo”.
A partir de esa filosofía impulsan emprendimientos familiares, capacitaciones y acompañamiento para quienes buscan generar ingresos propios.
“No queremos que la ayuda sea solamente recibir algo. Queremos que las personas tengan oportunidades y puedan salir adelante por sus propios medios”.
A lo largo de estos años, el grupo acompañó historias que dejaron huellas profundas entre sus integrantes.
“Nos tocó ayudar a personas que habían sido olvidadas por todos. Cuando ves que alguien logra recuperarse o volver a empezar, entendés que todo el esfuerzo vale la pena”.
Pese al crecimiento de la organización, la falta de movilidad continúa siendo uno de los principales desafíos.
“Muchas veces necesitamos camionetas o vehículos para trasladar alimentos, ropa y materiales. Es una de las cosas que más nos cuesta”.
A pocos días de cumplir siete años de actividad, Fernando agradeció a quienes colaboran permanentemente con el proyecto y renovó la invitación para que más tucumanos se sumen.
“Nosotros sólo somos un puente entre quienes quieren ayudar y quienes necesitan esa ayuda. Gracias a la solidaridad de muchísima gente pudimos sostener este trabajo durante todos estos años”.
Quienes deseen colaborar con el Merendero Móvil Caminito de Luz pueden comunicarse al
381 622-4670, seguir sus actividades en
Facebook e
Instagram: Merendero Caminito de Luz, o realizar aportes al alias
merendero.movil10.
Antes de despedirse, Fernando dejó una reflexión que resume el espíritu que impulsa a los más de 80 jóvenes que forman parte del proyecto.
“La solidaridad sigue existiendo. Todos los días encontramos personas dispuestas a ayudar. Cuando nos unimos para hacer algo por los demás, realmente podemos cambiar vidas”.