Si la oposición logra alcanzar ese número, el próximo 2 de julio podría convertirse en una jornada de máxima tensión política para el Gobierno nacional. Ese día, Adorni deberá presentarse ante el Senado para responder la interpelación impulsada por los bloques opositores y, si sus explicaciones no satisfacen a la mayoría de los legisladores, podría activarse la moción de censura promovida en la Cámara Alta.
La negociación política se discutió durante una reunión realizada en el despacho de la vicepresidenta Victoria Villarruel, de la que participaron el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala; Patricia Bullrich; Martín Goërling Lara; Eduardo Vischi; Carlos “Camau” Espínola; Beatriz Ávila; Carolina Moisés; Flavia Royón; Natalia Gadano y José Mayans.
El nuevo escenario parlamentario representa un desafío de enorme magnitud para el oficialismo. La posibilidad de que sectores del peronismo, bloques dialoguistas y legisladores alineados con Mauricio Macri coincidan en una misma votación contra Adorni modificó el tablero político en el Senado y abrió un frente de conflicto inesperado para la Casa Rosada.
Con la sesión postergada pero las posiciones cada vez más definidas, la oposición apuesta a reunir las 37 voluntades necesarias para avanzar con la ofensiva parlamentaria. Mientras tanto, el Gobierno enfrenta la difícil tarea de contener una escalada política que amenaza con convertir el caso Adorni en una de las mayores disputas legislativas del año.