Brownies con frutos rojos, alfajores marplatenses rebosantes de dulce de leche, pastafrolas cargadas de membrillo, tortas personalizadas y mesas dulces para eventos forman parte del universo de
Sweet Wish, una marca que en poco tiempo logró abrirse camino en el competitivo mundo de la repostería artesanal tucumana.
Detrás de cada elaboración está
Micaela Zelarayán, profesora de educación especial, emprendedora y creadora de un proyecto que nació casi por casualidad, pero que hoy se convirtió en una de sus mayores pasiones.
"Fui a un curso un domingo porque no tenía nada que hacer. Nunca imaginé que esto me iba a apasionar tanto como me apasiona hoy", recordó durante una entrevista en
Parte de Prensa.
Aquel primer paso fue el inicio de un camino marcado por la capacitación constante, el perfeccionamiento y las ganas de crecer. Lo que comenzó con la elaboración de alfajores artesanales fue evolucionando hacia una propuesta cada vez más amplia, incorporando tartas, tortas decoradas, desayunos, boxes dulces y mesas para celebraciones.
El nombre del emprendimiento también guarda una historia especial. Aunque eligió la versión en inglés, Sweet Wish significa "dulce deseo", una idea inspirada en una frase familiar que terminó convirtiéndose en parte de la identidad de la marca.
"Mi ahijado siempre decía que la comida va al estómago y lo dulce va directo al corazón. Esa frase me quedó grabada y cuando pensé en este proyecto sentí que representaba perfectamente lo que quería transmitir", contó Micaela.
Quienes conocen su trabajo aseguran que el diferencial de Sweet Wish no está únicamente en los productos. También está en el cuidado por los detalles.
"Soy muy detallista. Me gusta que todo salga bien y que cada producto tenga una presentación especial", explicó.
Esa búsqueda de calidad puede verse en cada creación que comparte en sus redes sociales. Tortas con rellenos generosos, alfajores artesanales de gran tamaño, brownies decorados y pastafrolas que se convirtieron en uno de los productos más solicitados forman parte de una propuesta que crece a partir de las recomendaciones de sus propios clientes.
La respuesta del público fue clave para consolidar el emprendimiento.
"Gracias a Dios tengo muchos clientes y las ventas son cada vez más constantes", destacó Micaela, quien actualmente trabaja principalmente por encargos para garantizar que cada pedido mantenga el estándar de calidad que caracteriza a la marca.
Quienes deseen conocer más sobre Sweet Wish o realizar consultas pueden comunicarse al
381 221-4226 o visitar su cuenta de Instagram
@sweetwish2024, donde exhibe sus trabajos, recibe pedidos y comparte las novedades de la marca.
Pero detrás de cada publicación también hubo un aprendizaje personal. Como muchos emprendedores, Micaela tuvo que vencer el miedo a exponerse y entender que mostrar su trabajo era una parte fundamental del crecimiento.
"Me costaba mucho subir videos o aparecer en las redes. Miraba una y otra vez las publicaciones buscando errores. Después entendí que si uno no se muestra, el negocio tampoco puede crecer", confesó.
La historia de Sweet Wish también habla de esfuerzo. Además de dedicarse a la docencia, Micaela desarrolla actividades vinculadas a la papelería, la elaboración de juegos didácticos y otros emprendimientos familiares. Una rutina intensa que enfrenta con una convicción que resume su forma de encarar los desafíos.
"Puedo con todo", afirmó entre risas cuando le preguntaron cómo logra combinar tantas responsabilidades.
Esa determinación aparece también cuando habla del futuro. Lejos de conformarse con el presente, ya tiene claro cuál es el próximo objetivo.
"Quiero llegar muy lejos. Tengo el sueño de abrir una repostería abierta al público", aseguró.
Ese sueño es hoy el motor que impulsa cada nuevo pedido, cada capacitación y cada producto que sale de su cocina. Porque detrás de Sweet Wish no solo hay recetas y sabores. Hay una historia de perseverancia, crecimiento y trabajo que demuestra que las grandes oportunidades muchas veces nacen donde menos se las espera.
Y mientras la marca continúa sumando clientes en Tucumán, Micaela sigue apostando a lo mismo que la llevó hasta aquí: pasión, dedicación y la firme decisión de convertir un sueño personal en un proyecto cada vez más grande.