Se fabricarán dos papamóviles donados por Toyota, abiertos y no blindados, para facilitar el contacto con los fieles. La seguridad estará a cargo del Gobierno nacional, con participación de las jurisdicciones locales. La coordinación interjurisdiccional será clave, dado que involucra administraciones de signos políticos distintos.
A fines de agosto llegará una misión encabezada por monseñor José Salas Castañeda, responsable de viajes internacionales papales, junto a representantes de la Secretaría de Estado y especialistas en seguridad. La Conferencia Episcopal Argentina conformó comisiones nacionales y operativas, con monseñor Raúl Pizarro como coordinador general, el padre Matías Taricco como director operativo y Pablo Sabatte como gerente de proyecto.
La Iglesia anunció una colecta nacional para el 22 y 23 de agosto destinada a infraestructura y logística. En paralelo, se lanzó un concurso para elegir la canción oficial de la visita, abierto a músicos argentinos mayores de 18 años, con inscripción hasta el 10 de septiembre. La obra ganadora se conocerá el 24 de septiembre.
En una carta dirigida al clero, la Comisión Ejecutiva definió a León XIV como un “pastor y signo de unidad” y planteó la visita como una oportunidad para promover la fraternidad y la “cultura del encuentro”.