El proyecto no plantea una condonación generalizada ni que el Estado se haga cargo de los créditos impagos, sino un mecanismo previo a una eventual instancia judicial para facilitar la reestructuración.
También existen propuestas para modificar la Ley de Tarjetas de Crédito, con mayores protecciones frente a determinadas cláusulas contractuales, restricciones a cargos fijos por mora y al cobro de servicios no solicitados. Una de las iniciativas plantea, además, que los intereses punitorios no puedan superar en más de un 20% a los intereses compensatorios.
Así, el endeudamiento familiar se convirtió en una nueva batalla política entre el Gobierno y la oposición. La Casa Rosada apuesta a contener el tema dentro de las comisiones y evitar que llegue al recinto; la oposición busca convertir la mora y el sobreendeudamiento en una bandera parlamentaria capaz de reunir a sectores muy distintos.
El primer test será el 9 de septiembre: si la oposición consigue los 129 diputados en sus bancas, el Gobierno deberá enfrentar en el recinto una discusión que hasta ahora intenta mantener bajo control.