Y aclaró que ese proceso no tiene relación con el amor hacia su hijo. Se trata de aceptar que las expectativas construidas por una familia pueden ser diferentes de la realidad y que también los padres necesitan herramientas para transitar ese cambio.
Por eso, la mirada de Molina apunta mucho más allá de la infancia: diagnóstico, educación, tratamientos, derechos, formación laboral, autonomía y vivienda forman parte de un mismo desafío.
En el Día Nacional de Ayuda a las Personas con Autismo, su mensaje pone el foco precisamente en esa dimensión que todavía necesita mayor visibilidad: acompañar a las personas con autismo durante todas las etapas de su vida y, al mismo tiempo, acompañar a las familias que transitan ese camino junto a ellas.
Después de 18 años de trabajo, ANIA sigue construyendo respuestas para una pregunta que permanece abierta para muchas familias: cómo garantizar que las personas con autismo tengan un proyecto de vida y un lugar donde vivir, con acompañamiento, también cuando sus padres ya no estén.