El dato expone así una de las principales tensiones del mercado laboral: aun con empleo formal, una parte significativa de los trabajadores no alcanza con sus ingresos a cubrir el costo de los bienes y servicios considerados necesarios para una familia tipo.
La evolución tampoco fue igual en todas las actividades. Las mayores caídas acumuladas desde fines de 2023 se registraron en Transporte, almacenamiento y comunicaciones, con un retroceso del 4,3%; Comercio, con una baja del 3%; y Salud, con una disminución del 2,7%.
En el otro extremo aparecen sectores que lograron mejorar sus ingresos reales. Hotelería y restaurantes registró una suba del 11,8%, mientras que los servicios comunitarios, sociales y personales avanzaron 7,6% y los servicios empresariales e inmobiliarios, 6,9%.
La industria, por su parte, mantuvo estable su poder adquisitivo. Sin embargo, el dato salarial convive con una fuerte reducción del empleo: es el sector que más puestos perdió desde fines de 2023, con unos 88.500 trabajadores menos.
La industria y el comercio son, además, dos de las actividades que concentran mayor cantidad de empleos privados, por lo que su evolución resulta determinante para entender el comportamiento general del mercado laboral.
Para el economista de la consultora Equilibra, Gonzalo Carrera, la recuperación de los salarios enfrenta un límite si no mejora la productividad en los sectores no primarios, que concentran el 93% del empleo privado formal.
En paralelo, un informe de C-P planteó que la desaceleración de la inflación no está generando, como ocurrió en otros períodos, una recuperación generalizada de los salarios reales.
El análisis señala que la utilización de sumas fijas en las negociaciones permite mejoras puntuales y diferentes entre actividades, dependiendo de la situación de cada paritaria. Para la entidad, una recuperación sostenida requeriría una desinflación más profunda y sumas fijas de mayor magnitud incorporadas a los salarios básicos.
La consultora dirigida por Pablo Moldovan y Federico Pastrana también sostuvo que la política salarial continúa siendo una pieza central de la estrategia antiinflacionaria del Gobierno. Según su análisis, el esquema de negociación fue adaptándose al contexto de precios, pero sin habilitar aumentos porcentuales por encima de la inflación que permitan recuperar de manera generalizada el poder adquisitivo.
De esta manera, el mercado laboral llega a una nueva etapa de la gestión de Milei con una paradoja cada vez más visible: la inflación pierde velocidad, pero eso no alcanza para que los salarios recuperen el terreno perdido.