“Estamos contentos, preparando nuestros corazones para acompañar a la Madre”, señaló.
Garro remarcó que no es necesario formar parte de Schenstatt para sumarse a la propuesta.
“Todas las personas que nos quieran acompañar, de las comunidades, de las parroquias, de los movimientos, las familias, los niños, todos los fieles, son bienvenidos”, afirmó.
La referente explicó que la espiritualidad de Schenstatt reconoce tres gracias vinculadas a la peregrinación al santuario: el cobijamiento, la transformación personal y el envío apostólico. Se trata de una experiencia que busca fortalecer el vínculo con la Virgen y renovar el compromiso de cada persona con los demás.
Durante la entrevista, también repasó el origen de esta devoción mariana. La historia de Schoenstatt se remonta a Alemania, donde el padre José Kentenich impulsó el movimiento y promovió la consagración de un santuario a la Virgen María. Desde allí, la espiritualidad se extendió a distintos países, entre ellos la Argentina.
En Tucumán, el santuario está ubicado sobre el Camino del Perú, pasando Villa Carmela, y el movimiento también cuenta con una casa de la familia en Yerba Buena, donde se desarrollan encuentros y actividades religiosas.
La organización reúne a familias, madres, jóvenes de las ramas femenina y masculina y grupos de hombres conocidos como Madrugadores, que se encuentran los sábados por la mañana para rezar el rosario y compartir experiencias de vida.
La juventud y la llegada de León XIV
Las invitadas también destacaron la participación de los jóvenes en la vida del movimiento. Garro señaló que las ramas juveniles mantienen una actividad importante y que algunos de sus integrantes se están organizando para viajar a Córdoba y participar de las actividades previstas durante la visita del Papa.
Consultadas sobre las expectativas que genera León XIV, en un contexto en el que el legado de su antecesor, el papa Francisco, conserva un significado especial para la Iglesia argentina, las entrevistadas expresaron su alegría por la posibilidad de recibir al nuevo pontífice.
“Para nosotros es una alegría siempre tener nuestro jefe máximo para la Iglesia. Que él venga es una alegría enorme”, sostuvo Garro.
La entrevistada también aprovechó la oportunidad para explicar la Alianza de Amor con la Virgen, una práctica central de la espiritualidad de Schenstatt que propone una entrega recíproca y contempla una preparación previa para quienes desean asumir ese compromiso.
La peregrinación del sábado 17 será, así, una oportunidad para reunir a distintas generaciones, compartir la fe y expresar una intención común ante la llegada del Papa. La invitación de las organizadoras es abierta y busca que cada participante encuentre en el recorrido un espacio de encuentro espiritual.
“Los esperamos a todos, a todos, que se acerquen, porque es hermosa la peregrinación. Van a volver con el corazón feliz”, concluyó Garro.