La Justicia tucumana condenó este lunes 26 de octubre a Diego Zerda, de 34 años, a cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo por la instigación al suicidio de su expareja, Karla Robles, de 27 años. La sentencia también lo encontró culpable de amenazas simples contra el hermano de la víctima.
El fallo fue dictado por la jueza Fanny Siriani, quien consideró acreditados los hechos presentados por la Unidad Especializada de Homicidios I del Ministerio Fiscal, encabezada por el fiscal Pedro Gallo. Durante el juicio, la acusación había solicitado una pena de seis años de prisión.
Según la reconstrucción fiscal, Zerda sometió a Robles a un patrón de violencia física y psicológica que se habría extendido desde 2022. La joven murió el 24 de octubre de 2025, en una habitación ubicada en la parte trasera de su vivienda, por asfixia mecánica por ahorcadura.
Al fundamentar la condena, Siriani sostuvo que quedaron acreditados tanto el dolo como el vínculo causal entre las acciones del acusado y la muerte de la joven.
La magistrada hizo hincapié en las maniobras de manipulación y en el contexto de vulnerabilidad en el que se encontraba Robles. Durante la lectura del fallo, señaló que Zerda sabía que podía sugestionarla mediante amenazas relacionadas con brujerías y alejarla de su círculo de contención.
Para la jueza, esos elementos permitieron establecer la situación de dominación y aislamiento que, según la acusación, ejercía el condenado sobre su expareja.
El segundo hecho por el que Zerda recibió la condena ocurrió pocos minutos después de la muerte de Robles. A las 4.17 del 24 de octubre de 2025, el acusado envió un audio de WhatsApp al hermano de la joven en el que lo amenazó de muerte.
La jueza consideró probado ese episodio y sostuvo que la amenaza afectó la libertad de la familia de la víctima.
Durante el debate oral, la Fiscalía presentó pruebas que resultaron determinantes para el veredicto. Entre ellas se destacaron los peritajes informáticos realizados por especialistas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF).
Los análisis tecnológicos se complementaron con los testimonios de amigas de Karla, quienes aportaron capturas de pantalla de conversaciones que el acusado habría intentado eliminar al formatear su teléfono celular.
El equipo fiscal estuvo integrado también por las investigadoras Carolina Brito Ledesma y Paula Ponce, que participaron en la presentación de las pruebas durante el proceso.