Desde el sector explicaron que la decisión fue tomada tras una evaluación de la situación económica que atraviesan los comercios, y que el nuevo valor busca sostener la actividad sin comprometer la calidad del producto. También se aclaró que el precio puede variar levemente según el tipo de pan y la ubicación del local.
El aumento se suma a una serie de subas que vienen afectando a productos básicos en la provincia, y genera preocupación entre consumidores que ven reducida su capacidad de compra. Comerciantes, por su parte, advierten que la demanda podría resentirse si la escalada de precios continúa.
El pan, considerado un alimento esencial en la dieta diaria, vuelve a estar en el centro del debate sobre inflación y acceso a bienes básicos. Desde el Centro de Panaderos no descartan nuevos ajustes si persisten las presiones sobre los costos, aunque aseguran que se trabaja para mantener la estabilidad dentro de lo posible.