
En
diálogo con Parte de Prensa Streaming, la técnica extensionista Karina Pérez
advirtió que la salida de trabajadores con décadas de experiencia podría dejar
líneas de investigación prácticamente desmanteladas en el INTA Tucumán.
“Es
una pérdida muy grande para las instituciones, porque se van personas muy
capacitadas y van a quedar líneas de trabajo casi sin gente a cargo”, señaló.
Actualmente,
el INTA Tucumán cuenta con más de 150 agentes, pero el escenario interno
—marcado por la incertidumbre y el desgaste acumulado durante los últimos años—
empuja a muchos empleados a considerar el retiro voluntario como una salida
posible.
Según
explicó Pérez, la situación
no es nueva: proyectos desfinanciados, infraestructura sin mantenimiento y
laboratorios sin insumos forman parte de un proceso de deterioro que afecta al
organismo desde hace más de tres años.
“Muchos
compañeros están agotados física y emocionalmente por el manoseo permanente
hacia la institución”, sostuvo.
A
este panorama se suma otro punto sensible: la venta de edificios y tierras
pertenecientes al INTA. La entrevistada denunció que, pese a los anuncios
oficiales, esos recursos nunca regresaron al organismo.
“El
ingreso de dinero fue cero. Se había prometido que el 70% iba a volver al INTA,
pero nunca sucedió. Todo fue al Tesoro Nacional”, afirmó.
En
Tucumán, además, ya cerraron agencias de extensión en localidades como Amaicha del Valle, Famaillá y San Miguel de Tucumàn . Para Pérez, esto implica un fuerte retroceso territorial y afecta
uno de los principales roles históricos del organismo: el acompañamiento
técnico a pequeños y medianos productores.
La
extensionista advirtió que el impacto del ajuste excede al ámbito científico y
repercute directamente en la vida cotidiana de la población.
“Cuando
se desfinancian programas, también se pierde la posibilidad de que un comedor
tenga su propia huerta para abastecerse de verduras frescas”, explicó.
Pérez
también respondió, en la entrevista, a
quienes cuestionan el rol de organismos públicos como el INTA, el INTI o el
Servicio Meteorológico Nacional, y defendió la importancia de su trabajo en
aspectos cotidianos muchas veces invisibles para la sociedad.
“La gente consume todos los días el resultado de lo que hacemos: desde la calidad de los alimentos hasta el control de una balanza en una verdulería”, concluyó.

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