El ministro sostuvo que lo más razonable es “terminar el proceso de desinflación con el mismo método de siempre y realizar una nueva encuesta de hogares donde sí se reflejen los cambios actuales”. En esa línea, aseguró que tanto él como el presidente Javier Milei coincidieron en no modificar el índice en este momento: “Creemos que hay que comparar peras con peras y manzanas con manzanas”, afirmó en declaraciones televisivas.
La publicación del nuevo IPC estaba prevista para el 10 de febrero, pero fue aplazada. Caputo justificó la decisión señalando que “vamos a mantenerlo hasta que el proceso de desinflación esté consolidado. Por ahora sigue como está. Como estamos muy confiados de que la inflación va a caer, no queremos dar lugar a especulaciones”.
La metodología que se había diseñado otorgaba mayor peso a los servicios dentro de la canasta de precios, como vivienda, electricidad, gas, transporte y comunicaciones, mientras que rubros como alimentos, bebidas, indumentaria y calzado reducían su participación. Con la nueva definición, el Gobierno busca que el próximo índice refleje los patrones de consumo actuales y acompañe el proceso de estabilización económica.