La Asamblea Legislativa comenzó pasadas las 20 y fue encabezada por la vicepresidenta Victoria Villarruel, junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala. En los palcos se ubicaron los padres del mandatario, gobernadores y dirigentes de La Libertad Avanza.
Desde el primer minuto, Milei dejó en claro que no sería un discurso protocolar. Saludó especialmente al economista Alberto Benegas Lynch y convocó a “hacer memoria” sobre la situación que —según describió— heredó su administración: “una crisis terminal, un Banco Central quebrado y niveles sociales comparables a 2001”.
Celebración económica y ajuste como banderaEl Presidente reivindicó lo que consideró los grandes hitos de su gestión: la aprobación del primer presupuesto sin déficit fiscal en un siglo, la eliminación de la emisión monetaria para financiar el gasto, la baja de impuestos y la reducción del gasto primario en un 30% real durante 2024. “Terminamos con el endeudamiento inmoral y lo hicimos sin subir impuestos, porque los impuestos son un robo y el ajuste lo tenía que hacer la política”, afirmó.
En esa línea, defendió la reforma laboral, la ley penal juvenil y el nuevo acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, al que calificó como un hito histórico para la inserción internacional del país.
También sostuvo que la economía creció 6,6% en 2024 y 3,3% en 2025, y que las empresas estatales pasaron de ser deficitarias a mostrar equilibrio, citando el caso de Aerolíneas Argentinas como emblema del cambio.
Ataques sin filtro y tensión en el recintoPero el eje central del discurso fue político. Milei cruzó en reiteradas ocasiones a los legisladores opositores que lo interrumpían, a quienes acusó de “vender favores”, “defender privilegios” y haber intentado desestabilizar su plan económico.
Apuntó directamente contra el kirchnerismo y calificó de “chorra” a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, defendiendo las causas judiciales en su contra y asegurando que “va a seguir presa”. La frase desató gritos y protestas en el recinto.
También tuvo cruces con el diputado Nicolás del Caño, a quien minimizó, y acusó a sectores políticos y empresarios de haber promovido corridas cambiarias y maniobras para “voltear” al Gobierno. “Me encanta domarlos”, lanzó en uno de los momentos más encendidos de la noche.
Alineamiento con Washington y defensa internacionalEn un tramo clave del mensaje, Milei aseguró que durante momentos de “embate desestabilizador” contó con el respaldo del gobierno de Donald Trump, al que agradeció por su apoyo político.
El Presidente profundizó así su alineamiento con Washington y reivindicó una política exterior de integración con las potencias occidentales, en contraposición a lo que definió como años de aislamiento y acercamiento a Venezuela e Irán.
Seguridad, Fuerzas Armadas y orden públicoMilei destacó la baja en homicidios y robos tras la implementación del protocolo antipiquetes y nuevas leyes de seguridad, y anunció la continuidad del fortalecimiento de las Fuerzas Armadas con la incorporación de 24 aviones F-16 y nuevo equipamiento militar. “El país no puede ser indefenso ante amenazas externas”, afirmó, en otro guiño a su visión geopolítica.
90 paquetes de reformas y un Congreso bajo presiónEl anuncio más contundente llegó sobre el final: cada ministerio enviará diez paquetes de reformas estructurales, lo que implicará nueve meses consecutivos de proyectos en el Congreso. “Algunos dirán que es excesivo o dictatorial. No es un ‘vamos por todo’. Es devolverle el poder a la gente y reducir el poder del político”, sostuvo.
Con esa frase, el mandatario dejó planteado un año legislativo de máxima intensidad, donde buscará profundizar privatizaciones, desregulaciones y reformas estructurales.
Épica final y año de “grandeza argentina”En el cierre, Milei declaró 2026 como “el año de la grandeza argentina” y convocó a los legisladores a quedar “grabados en piedra como la generación que cambió el destino de la patria”.
Entre aplausos de su bloque y el rechazo visible de la oposición, el Presidente dio por inaugurado el período ordinario con una consigna que sintetiza su narrativa: “Que viva la libertad”.
La apertura no fue un trámite institucional. Fue una demostración de fuerza, una ratificación ideológica y una advertencia política. Milei dejó en claro que no habrá moderación en su discurso ni pausa en su agenda reformista. El Congreso, y el país, se preparan para un año de confrontación abierta y cambios de alto impacto.