La madrugada de este miércoles, el Río Salí volvió a golpear con fuerza al barrio Las Piedritas, en la capital tucumana. El agua socavó el terreno y provocó el derrumbe de viviendas, dejando a más de 25 familias en riesgo. Las imágenes registraron el momento en que una casa se desplomó y fue arrastrada por la corriente.
El colapso comenzó cerca de las 3 de la mañana, cuando los vecinos sintieron que el suelo cedía. Liliana, una de las afectadas, relató: “A las 3 de la mañana me llevó el baño completo. Eran como las 8 cuando cayó la pieza rosita, y de ahí ya está pegando en la pared de mi pieza”. Horas después, la mujer debió desalojar su hogar: “Ya estoy perdiendo todo, porque ha caído la pieza de mi hija y ya empezó para la pieza mía, y tengo que desalojar”.
Los vecinos recordaron que en ocasiones anteriores fueron evacuados y trasladados incluso al Parque 9 de Julio, donde permanecieron semanas. Según Liliana, las autoridades habían prometido un plan de contingencia y reubicación: “Nos habían hablado de un plan de traslados acá muy cerca, hasta que puedan reubicarnos a todos, porque se habla de que se tiene que desalojar prácticamente el barrio completo”.
Sin embargo, hasta ahora solo se habrían dispuesto cuatro casillas para ocho familias, muy lejos de cubrir la necesidad de las más de 25 que habitan el barrio.
La vecina contó que le prestaron una vivienda por dos meses, pero luego deberá dejarla: “Me han prestado por dos meses una casita hasta que me solucionen el problema, dos meses nomás tengo que desocupar”. También rechazó la opción del albergue como solución definitiva: “Lo único que me dicen es que vayamos al albergue. Pero yo no puedo estar con mi hijo y dejar todas mis cosas aquí”.
El temor de los residentes es que el avance del río continúe y más viviendas queden comprometidas. La fragilidad del terreno, compuesto en gran parte por arena, agrava la situación. En un video del derrumbe, una vecina expresó con desesperación: “¿Hasta cuándo vamos a seguir así?”.
La emergencia en Las Piedritas expone la vulnerabilidad de las familias frente a la erosión fluvial y la falta de respuestas estructurales. La comunidad reclama medidas urgentes de relocalización y seguridad, mientras el río sigue amenazando con llevarse lo poco que les queda.