En una entrevista profunda y sin eufemismos con el periodista
Gustavo Masa en el programa
Acelerando Pasión Tuerca,
Pablo Morán dejó definiciones que resonaron fuerte en el ambiente motor del
NOA. Con tono reflexivo, crítico y a la vez esperanzado, el piloto tucumano expuso la realidad que atraviesa el rally provincial, confirmó sus proyectos deportivos y describió el impacto emocional que sufrió su familia tras el incendio del auto de su hermano.
“
Me parece muy extraño hablar de automovilismo en Tucumán”, disparó Morán. “Es como que hace mil años que no corro acá, y no fue hace tanto. Tenemos los autos listos y hay que hacer tantos kilómetros para competir. Es una pena”.
Actualmente atraviesa una etapa distinta dentro del deporte. “Estamos en otra faceta. Estamos dando una mano a mi hermano en lo que se pueda. Y en los momentos que yo también lo pueda hacer, me encantaría volver a subirme al auto”, explicó. Hoy su rol es múltiple: piloto cuando puede, pero también asesor, logística y sostén del proyecto familiar.
El plan más concreto apunta a 2026 en el campeonato catamarqueño. “Estamos trabajando en el Gol de la Clase A para retomar el campeonato catamarqueño 2026”, confirmó. En paralelo, el equipo adquirió un Peugeot 208 que será armado bajo reglamentación RC5. “El auto va a ser RC5, pero la idea es insertarlo en la categoría que sea más competitiva. No queremos ir a una donde haya pocos autos y el podio esté asegurado”. Y fue más claro aún: “Entre más autos, más ganas de ir a correr. Si no, es muy fácil con el podio ya asegurado. La idea es progresar, que se supere el piloto, el navegante y nosotros como preparadores”.
El incendio en Icaño marcó un quiebre. “La última fecha fue la de Icaño y tuvimos que abandonar por el incendio del auto de mi hermano. Fue un susto muy grande para toda la familia”. Afortunadamente, las consecuencias físicas no fueron graves. “Gracias a Dios no le pasó nada ni a mi hermano ni a Carlitos Rivera. Solo unas quemaduras en la cara y en la mano, pero nada importante”.
Después del impacto emocional, llegó el impasse. “Hicimos un impasse para enfriar los ánimos. Fue un golpe muy importante que nos llevamos todos”. Con ayuda de amigos y del ambiente pudieron reacondicionar equipamiento y avanzar con el nuevo proyecto. “Gracias a mucha gente que dio una mano se pudieron solventar gastos, comprar casco nuevo y empezar de nuevo”.
Sin embargo, el tramo más contundente llegó cuando analizó la situación del rally tucumano. “Creo que los pilotos acompañan siempre. Si hay carrera, uno va a correr. Pero hubo muchas reuniones donde se terminaba hablando de cualquier cosa y no se concretaba nada. De todo lo que se habla, queda en el aire. Jamás se cumple ni la mitad”.
El desgaste es evidente. “Uno ya se va hartando de gastar tiempo en cosas que no llegan a ningún lado”. Y agregó: “A veces planteás cosas básicas como los tramos, el cronometraje, la técnica, y quedás como el problemático. Entonces directamente no digo nada. Voy a las carreras que puedo y trato de acompañar siempre”.
También apuntó a la falta de consenso y neutralidad. “No quiero que me den favoritismo ni que me perjudiquen. Me gustaría que sea neutral para todos. Hay cosas que no se hacían bien y cuando uno las decía, quedaba como el que molesta”.
Sobre la dirigencia, fue reflexivo pero firme. “Organizar carreras no es fácil. Lleva mucho tiempo, mucha responsabilidad. El organizador tiene familia, tiene su trabajo. Por eso creo que tendría que ser un trabajo real, con un incentivo económico para quien lo haga. No solo poner la cara”.
Mientras tanto, la decisión es competir donde haya previsibilidad. “Catamarca es lo más cerca que nos queda. Se corre en dos días, son carreras más entretenidas y hay más participantes. Nos gustaría correr acá, en Tucumán, pero hoy no se puede”.
Morán no bajó los brazos, pero dejó una advertencia implícita: “Siempre acompañamos. Pero cuando no te dan lugar a expresarte, no tiene sentido seguir hablando”.
Tucumán tiene pilotos. Tiene autos. Tiene historia. Lo que hoy no tiene es un campeonato en marcha. Y mientras las reuniones sigan sin resoluciones, los autos seguirán listos en los talleres, esperando que alguien encuentre la manera de volver a largar.
Foto: Josè Marìa Cabrera/Catamarca Rally