El Gobierno de Javier Milei mantiene la política de reducción de subsidios, con el objetivo de equiparar tarifas de servicios públicos con costos de explotación y sostener el superávit fiscal. En 2025, el gasto total en subsidios fue de $7.371.479 millones, equivalente al 72,6% de los recursos destinados al pago de intereses de la deuda y al 77,9% del superávit primario.
Para 2026, el Presupuesto prevé una caída del 9,9% en términos reales, aunque la inflación superior al 10,1% podría forzar un recorte mayor. En sus primeros dos años de gestión, Milei redujo los subsidios un 62% a valores constantes, y se espera que el grueso del ajuste se concentre este año, con miras a mostrar mejores resultados en 2027.
Energía, el sector dominante
La particularidad de enero fue la concentración casi total de los subsidios en el sector energético, que absorbió el 99,96% del total. No se registraron transferencias al transporte. Del monto global, Cammesa recibió $386.682 millones, destinados a canalizar aportes a las generadoras eléctricas y reflejados en subsidios a usuarios de distribuidoras. Por su parte, Energía Argentina (Enarsa) recibió $284.757 millones, frente a la ausencia de fondos en enero de 2025.
Riesgos y desafíos
El esquema de subsidios enfrenta tensiones por la inflación y por la necesidad de sostener el equilibrio fiscal. La concentración en energía refleja la prioridad del Gobierno en garantizar la cobertura de costos del sistema eléctrico, aunque persiste el desafío de avanzar hacia una reducción sostenida sin afectar la competitividad ni el acceso de los usuarios.
El inicio de 2026 muestra un escenario atípico, pero reafirma la estrategia oficial de ajuste y la centralidad del sector energético en la política de subsidios nacionales.