El precio del petróleo Brent superó este viernes los US$90 por barril, alcanzando los US$92,82, su nivel más alto desde agosto de 2023. El crudo estadounidense WTI también se ubicó por encima de los US$91. La suba, que acumula un 45% en dos meses, se explica por la escalada bélica en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, vía marítima por donde circula el 20% de la producción mundial de petróleo.
El presidente de YPF, Horacio Marín, buscó transmitir calma y aseguró que la petrolera aplica una política de precios basada en promedios móviles que evita trasladar de manera inmediata las variaciones internacionales al surtidor. “No va a haber cimbronazos en los precios de las naftas”, afirmó en diálogo con TN, y agregó: “Si el aumento del barril se sostiene en el tiempo, eventualmente podría reflejarse en el mercado local, pero muy de a poco”.
Analistas y bancos de inversión estiman que el crudo podría alcanzar los US$100 si continúa la escalada del conflicto. Incluso, el ministro de Energía de Qatar advirtió que, si la crisis se profundiza, los productores del Golfo podrían suspender exportaciones, lo que llevaría el barril a US$150.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que la guerra pone a prueba la resiliencia de la economía mundial. Su directora, Kristalina Georgieva, señaló que el conflicto ya provocó una “subida vertiginosa” de los precios internacionales de la energía y un aumento de la volatilidad en los mercados financieros.
En Argentina, el Gobierno y las empresas energéticas siguen de cerca la evolución del crudo. Mientras reconocen que la suba fortalece el perfil exportador del país, advierten que el traslado a precios internos dependerá de si el barril se estabiliza en torno a los US$90 o continúa escalando.
El mercado local se mantiene expectante: la clave será cuánto tiempo dure la presión internacional y hasta dónde pueda absorber la demanda un eventual incremento en los combustibles.