La confirmación llegó después de horas de hermetismo y versiones cruzadas. El expresidente estadounidense aseguró que la operación fue “de precisión” y afirmó que la campaña militar continuará “durante toda la semana o hasta que sea necesario”. Desde Jerusalén, el primer ministro sostuvo que los ataques desarticularon núcleos estratégicos de la cadena de mando iraní.
Según reportes de la , el saldo preliminar asciende a al menos 200 muertos y más de 700 heridos. Entre las bajas confirmadas figuran el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur. Los bombardeos también impactaron zonas civiles, incluida una escuela primaria en el sur del país, lo que ha generado alarma en organismos humanitarios.
Antes de oficializar el deceso de su líder, Teherán respondió con ataques contra bases militares estadounidenses en , , , y . En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, la representación iraní advirtió que todos los activos de Estados Unidos e Israel serán considerados objetivos mientras continúe lo que calificó como “agresión ilegal”.
Con el inicio de un duelo nacional de 40 días, Irán enfrenta ahora un escenario de profunda incertidumbre política. La sucesión deberá resolverse en la Asamblea de Expertos, en medio de una infraestructura militar golpeada y bajo la amenaza de una escalada regional de consecuencias imprevisibles.