
El ministro de Defensa Israel Katz confirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel iniciaron una operación terrestre “limitada y selectiva” en el sur del Líbano. El objetivo, según explicó, es eliminar amenazas y proteger a los residentes de Galilea y del norte del país.
La ofensiva se produce tras semanas de bombardeos israelíes sobre bastiones de Hezbollah en Beirut y en el sur del Líbano, en respuesta a los ataques con misiles lanzados por el grupo en apoyo a Irán. Israel ordenó la evacuación de la zona y advirtió que “cientos de miles de residentes chiítas del sur del Líbano no podrán regresar a sus casas al sur del río Litani hasta que se garantice la seguridad”.
La Unidad de Gestión de Riesgo en Desastres informó que el número de desplazados en el Líbano ya supera el millón de personas, sobre una población total de 5,3 millones. Desde el inicio de la guerra, más de 800 personas murieron en territorio libanés.
El analista Federico Gaón explicó que Israel busca “erradicar la capacidad bélica de Hezbollah por completo” y que la comunidad internacional debería apoyar al Líbano para reconstruir sus fuerzas armadas estatales y desplazar al grupo del sistema político.
Durante el fin de semana, tropas israelíes cercaron la ciudad de Khiyam y avanzaron hacia el río Litani. Este lunes llegaron hasta Bint Jbeil, considerado un bastión de Hezbollah a pocos kilómetros de la frontera.
La operación se da en paralelo a versiones sobre una posible “invasión masiva” del sur del Líbano, reveladas por fuentes israelíes y estadounidenses. El objetivo inmediato es crear una zona tapón que aleje el peligro de Hezbollah de las comunidades del norte de Israel.
La ofensiva marca una nueva fase en el conflicto regional, con el frente libanés convertido en escenario clave de la guerra que Israel define como “la guerra para terminar con todas las guerras”.

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