El precio del Brent superó los 90 dólares por barril, mientras que el WTI también registró alzas. Las bolsas internacionales operaron con marcada volatilidad y los inversores buscaron refugio en activos como el oro y los bonos del Tesoro estadounidense.
La tensión no solo afecta al mercado energético, sino también a la estabilidad financiera global. Europa y Asia, altamente dependientes de las importaciones de crudo, siguen con atención la evolución del conflicto. En América Latina, los países importadores podrían enfrentar mayores costos, mientras que los exportadores podrían beneficiarse de precios más altos.
El conflicto en Medio Oriente abre un escenario de incertidumbre energética y financiera, donde el petróleo vuelve a ser un factor decisivo para la economía mundial. La atención está puesta en la evolución de los ataques y en la capacidad de las potencias para evitar que la crisis derive en un colapso del suministro global.