Chahla planteó que la reforma debe apuntar a normas “claras, modernas y ágiles” que permitan ordenar el crecimiento, reducir burocracias y dar previsibilidad. También deslizó que sería deseable contar con un dictamen para el aniversario de la ciudad, el 29 de septiembre.
El diagnóstico técnico, presentado por el secretario de Obras Públicas, Luis Lobo Chaklian, expuso los principales problemas estructurales: una fuerte concentración de servicios en el área central —con 1.400 edificios, 18 clínicas y 37 centros de salud—, desigualdades territoriales persistentes y falta de infraestructura para integrar el área metropolitana.
Además, advirtió que la ciudad podría alcanzar los 750.000 habitantes en 2050, lo que obliga a planificar con urgencia. Entre los desafíos, mencionó la necesidad de generar nuevas centralidades, reducir asimetrías históricas y avanzar en obras clave como al menos 14 puentes.
El presidente de la comisión de reforma, Facundo Vargas Aignasse, confirmó que habrá múltiples audiencias para recoger propuestas y avanzar hacia un código “realista y aplicable”.
Con foco en el impacto concreto, Juri cerró con una definición política: “No es solo una reforma técnica. Buscamos mejorar la calidad de vida del vecino y recuperar el orgullo de vivir en la ciudad”.