Desde Turquía, el canciller Hakan Fidan aseguró que las negociaciones están “prácticamente concluidas”, aunque admitió que persisten diferencias sensibles. También instó a extender el alto el fuego, cuyo vencimiento se acerca en un clima de creciente incertidumbre.
Las señales, sin embargo, siguen siendo ambiguas. Mientras Washington habla de avances, también deja abierta la puerta a una respuesta militar. Del lado iraní, un alto mando advirtió que, si el conflicto se reactiva, utilizarán misiles de reciente fabricación, lo que refuerza el clima de amenaza latente.
En ese marco, la Cancillería iraní acusó a Estados Unidos de violar el alto el fuego mediante el bloqueo naval y calificó la medida como “ilegal y criminal”. El portavoz Esmail Baqai sostuvo que se trata de un castigo colectivo contra la población y denunció posibles crímenes de guerra, elevando aún más la tensión diplomática.
Con el estrecho de Ormuz nuevamente en el centro del tablero global, ataques en aumento y negociaciones abiertas bajo presión, el conflicto entra en una zona crítica. El resultado de la cumbre en Pakistán marcará si la crisis encuentra un canal de contención o si el escenario deriva en una escalada militar de consecuencias imprevisibles.