Cuando todo parecía encaminado al tiempo suplementario, llegó el desahogo definitivo. En el tiempo agregado, Lautaro Martínez asistió a Enzo Fernández, que definió con precisión para desatar la locura albiceleste y firmar el agónico 3-2 que selló la clasificación a los cuartos de final.
Antes de este encuentro, Argentina y Egipto solo se habían enfrentado una vez: fue en un amistoso disputado en 2008, con triunfo albiceleste por 2-0. Esta vez, la historia volvió a sonreírle al conjunto nacional, aunque con un desenlace mucho más dramático e inolvidable.
Con este triunfo, Argentina mantiene intacto el sueño de conquistar la Copa del Mundo y ahora aguardará por su próximo rival, que saldrá del duelo entre Colombia y Suiza, en busca de un lugar en las semifinales.