Marruecos intentó reaccionar con algunos avances en el inicio de la segunda mitad, pero no logró sostener la intensidad. Francia administró la ventaja con autoridad, manejó los tiempos del partido y cerró una clasificación sin sobresaltos.
Con un funcionamiento colectivo cada vez más sólido, equilibrio en todas sus líneas y un plantel repleto de figuras, el conjunto de Deschamps volvió a demostrar por qué es uno de los máximos candidatos al título.
Ahora, Francia espera por el ganador del cruce entre España y Bélgica, al que enfrentará el martes 14 en Dallas por un lugar en la gran final. El conjunto galo quedó a un paso de disputar su tercera final mundialista consecutiva y continúa alimentando el sueño de volver a levantar la Copa del Mundo.