El conflicto se desató hace diez días, cuando Milei calificó a Lula de “ladrón” y “corrupto” durante un acto en San Pablo junto a Flávio Bolsonaro. La reacción brasileña incluyó el llamado a consultas de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien aún no regresó.
Aunque la Cancillería argentina intentó bajar el tono, Milei reiteró sus críticas en una entrevista televisiva, repitiendo tres veces la acusación de “ladrón” contra Lula, quien oficializó su candidatura para buscar un cuarto mandato en las elecciones de octubre.