Los familiares responsabilizaron a la SAT por dejar la excavación abierta sin vallado ni advertencias. Horas después del accidente, cuadrillas de la empresa taparon el pozo y realizaron reparaciones, intervención que se concretó tras la indignación de vecinos.
El episodio reavivó el debate sobre las medidas de seguridad en obras públicas y el deber de las prestadoras de servicios de garantizar la protección de la comunidad. Vecinos y familiares exigieron protocolos más estrictos para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.